Opinión

Algebra nacional: + agronegocios + deforestación = +sequia +inundación

Compartir:

Hay un sector de este país para el cual, esa ecuación es la única que “funciona”, porque es la que genera “rentabilidad”. Es un sector concentrado, de grupos económicos de capital financiero, que pese a los perjuicios que provocan, logran cierto apoyo en otros actores agropecuarios que se benefician, aunque sea por el momento y aun al costo de su salud, la de “su gente” y la degradación del ambiente en el que van a seguir trabajando ellos y sus descendientes u otros que nos reemplazarán inexorablemente.

El agronegocio en su forma actual, es inseparable de los agroquímicos y de la producción genéticamente modificada, sinónimos, a su vez, de comida barata para los chanchos chinos. De la producción de soja, solo el 2% se consume en el país. Una de las manifestaciones del “agronegocio” es que el uso único y sin rotación de la tierra, uso hecho “al mejor postor” por los que arriendan campo, es que al uso de agroquímicos lo han tornado agrotóxico.

Agroquímicos, es cierto, se usan en todo el mundo, incluso en Europa pero no está permitida la producción genéticamente modificada (salvo España con menos de 100.000 has.). Con esa anteojera oligárquica, en Argentina se usa varias veces más glifosato (por ejemplo) que en cualquier otro país que produzca de modo más o menos parecido, como Estados Unidos o Brasil. Las denuncias y pruebas de los daños a la salud que incluye, en la ambición desmedida de esta concepción, que se han fumigado escuelas, son contundentes, pese a la negación cómplice con los negociados de Monsanto/Bayer de organizaciones como SRA. La proporción actual es, de acuerdo a los datos disponibles, y para hacernos una aproximación, EEUU (el que más produce con modificación genética) 0,42 litros por habitante, Argentina, 4,3 litros por persona.

El glifosato (herbicida) es solo uno de los productos químicos para la producción con el modelo actual. Fungicidas, bactericidas, etc., son requeridos para lograr los “rindes” por hectárea que han llevado a las cosecha récord. En esto también somos de los que más producto usamos, incrementándose la proporción año tras año, por la resistencia que los organismos adquieren.

Este es, muy sintetizado, un costado del agronegocio, en general, el más conocido. Pero hay otro, que tiene también consecuencias y graves para la vida, para los bienes, para el futuro.

Desde la óptica miserable de la rentabilidad, los bosques nativos son superficie “sin cultivar”. Por lo tanto, arrasarlos es una “necesidad” de la civilización. Cientos de miles de hectáreas en las nacientes de los grandes ríos, Paraná, Paraguay, Uruguay y afluentes, han sido arrasadas, como en Salta y Jujuy para “ampliar la frontera agropecuaria” (política iniciada en la dictadura con “El impenetrable”).

Hemos visto, en el 2016, como medio país quedó inundado, como se cortó la ruta 7, como pueblos enteros quedaban aislados; hemos visto como el Delta del Paraná quedaba bajo agua. Hubo lluvias, claro, lluvias importantes. Pero no fueron lluvias extraordinarias.

Desde el INA (Instituto Nacional del Agua) nos explican que, en el la alta cuenca del Río Paraguay, las lluvias tienen hoy un excedente (lo que “sobra” del balance hídrico y va los ríos )( significativamente mayor en relación al que tenía hace 30 o 40 años con lluvias similares. Otro tanto pasa con varios afluentes del Río Uruguay, con su forestación arrasada en Brasil, que también, cumplen un fenómeno parecido: el caudal casi se triplica en relación a lo que era hace 30 o 40 años con una lluvia similar. El tramo misionero-paraguayo del rio Parana muestra hoy un aumento significativo en ese sentido. NO están señalando que se ha incrementado un poco, un 10, un 20%: POR LO MENOS SE DUPLICAN.

Los panegiristas del agronegocio explican que “el cambio climático” y sacan la guitarra para oculta sus responsabilidades. Cambio climático hay siempre. Por más que Hollywood nos muestre al hombre peleando con Dinosaurios, eso no existió. Por el cambio climático, desaparecieron los dinosaurios y mucho tiempo después, cientos de miles de años o más, apareció el homo erectus. ¡Esos eran cambios climáticos!

Sin duda que hay cambios, pero no son lo determinante.

Este año, una gran parte del país sufre una gran sequía. De las regiones, Entre Ríos es la más afectada. Luego, una lluvia importante, dura algunos días y se inunda todo.

Mayo 2018

Cantina Bonaldo–> 329 mm, Villaguay, Entre Ríos

Chajarí —> 286.2 mm, Federación, Entre Ríos

Cimarrón—> 296 mm, Federal, Entre Ríos

Ejido Rosario del Tala—> 129.2 mm, Tala, Entre Ríos

Abril 2018

Cantina Bonaldo—> 170.8 mm, Villaguay, Entre Ríos

Chajarí—> 119.8 mm, Federación, Entre Ríos

Cimarrón—> 86 mm, Federal, Entre Ríos

Ejido Rosario del Tala—> 141.2 mm, Tala, Entre Ríos

Estos son algunos datos pluviométricos dados por la Dirección de Hidráulica de Entre Ríos para los meses que se indica.

El INA hace el 8 de mayo un pronóstico, en base a las lluvias caídas y las previstas en aquel momento de “4,5 mts. en Tala con chances de llegar a 5 mts”. El 16/5/18, el rio llegaba a 8,95 metros. Más de cuatro metros por encima de lo previsto. Nos sorprendió a todos, dicen los especialistas honestos del organismo técnico. Una de las consecuencias fue que aun ahora está inundada toda la planicie del margen izquierdo del Río Gualeguay, en el Delta del Paraná, con varias decenas de miles de has. afectadas.

¿Es una sorpresa, o, en realidad, es la consecuencia del desmonte salvaje sacrificado en aras del “modelo productivo” y la “rentabilidad agropecuaria”?. No tenemos dudas de que solo “sorprende” a quienes tienen la ilusión de que la masacre que se está realizando no va tener consecuencia.

Todos los habitantes de este suelo, donde termina una de las cuencas más grandes del mundo y los que habitan cuencas de los distintos ríos que generosamente atraviesan nuestro territorio van a tener que estar en alerta, van a a tener que incorporar en sus reivindicación la reforestación y la prevención AHORA, en cada lugar con medidas concretas, porque cuando cae la lluvia, YA ES TARDE. Y todos sabemos quiénes son los que pagan más caro, incluso con sus vidas estas aventuras. La Plata y Lujan, con sus particularidades, son suficientes pruebas de lo serio de esta situación, QUE SE SIGUE AGRAVANDO.

Lo triste es que no decimos nada nuevo, hace más de un siglo, Florentino Ameghino presagiaba, en su tiempo para eventos realmente excepcionales, la necesidad de medidas de prevención, tanto para la seca como para el exceso hídrico. Pero como es la política de las clases dominantes en nuestro bananero país, hicimos exactamente al revés.

Por Jorge Temporetti (*)

(*) Contador Público (UBA). Expresidente de la filial Delta de Federación Agraria. Colabora en cuestiones hídiricas y productivas del Delta del Paraná. Promotor de la Comisión Hídrica en el último Congreso nacional de FAA.

Especial para MUNDO RURAL

Compartir:

Acerca del Autor

Rosario Perriere

Rosario Perriere

Comentar

Click aca para comentar

error: Si reproduce información de este medio, por favor, citar la fuente
WhatsApp chat