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¿Sabías estas cosas sobre los lácteos?

La leche contiene nutrientes minerales y vitaminas de gran valor para nuestro organismo y que no se encuentran en ningún otro alimento, según estudios. Además, es considerada por muchos como una de las principales fuentes de calcio para la alimentación, incluso, para tener huesos y dientes saludables expertos afirman que es clave, a lo largo de la vida, incluir este producto y sus derivados en la dieta.

Una de las mayores razones por las que es importante consumirla es porque contiene los aminoácidos esenciales, la isoleucina que es necesaria para la formación de la hemoglobina y para estabilizar los niveles de energía y de glucosa en la sangre, la leucina, que promueve la cicatrización del tejido muscular, la piel y los huesos, además de la lisina, que se encarga de garantizar la absorción adecuada del calcio.

Sin embargo, hay muchas personas que no conocen estos y otros beneficios de los lácteos, incluso, las consultas rápidas en internet en sitios poco confiables y el voz a voz han generado algunos cuestionamientos sobre el consumo de productos lácteos. Mientras que unos nutricionistas los defienden, otros recomiendan que la leche no se debe tomar.

La doctora Paola Yanquen,  desmiente los mitos más famosos alrededor del consumo de los lácteos y particularmente la leche.

Mito 1: las proteínas de la leche de vaca no se pueden digerir bien, se requiere mucha energía para este proceso

La leche posee proteínas completas de alta biodisponibilidad, altamente digeribles por el ser humano. Sin embargo, las personas confunden con frecuencia la digestión de las proteínas de la leche con la digestión de la lactosa (azúcar de la leche). Esta mala digestión de la lactosa es una situación que se presenta con mayor frecuencia en la población con una sintomatología relacionada con distensión, gases, sensación de llenura, entre otras.

La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente enzima lactasa (sustancia necesaria para romper la lactosa en partes más pequeñas para facilitar su digestión).

Mito 2: las vacas criadas en establos tienen problemas de salud que requieren del tratamiento con antibióticos, por lo tanto, la leche que bebemos contiene restos de antibióticos

El uso de antibióticos para el tratamiento y prevención de las infecciones mamarias de la vaca, durante la lactancia y el periodo seco (durante el cese del ordeñe), es un componente clave en el control de la mastitis, una enfermedad que afecta al ganado bovino en los distintos países del mundo. A la fecha, no existe evidencia científica que asocie problemas de salud de las personas con la presencia de trazas de antibióticos en la leche de vaca. Es importante mencionar que la industria láctea realiza pruebas de control de calidad de la misma como parte de un protocolo para que pueda ser utilizada en la elaboración de productos.

Mito 3: el consumo de lácteos produce cáncer

“No hay un solo alimento que por sí mismo sea el origen del cáncer. El cáncer es también una suma de muchos factores que hacen que pueda desarrollarse. No se puede afirmar que la leche es causante de cáncer. Los estudios científicos contradicen esto e indican que el consumo habitual de este producto ayuda a prevenir ciertas enfermedades y deficiencias de nutrientes en la población”, asegura Yanquen.

Mito 4: las grasas saturadas de la leche aumentan el colesterol en la sangre y predisponen a enfermedades cardíacas

En términos generales, la grasa es un nutriente esencial en la alimentación del ser humano, ya que es la principal fuente de energía y cumple funciones muy importantes en órganos vitales y en la absorción de ciertas vitaminas (A, D, E y K).

Dentro de la grasa existen diferentes tipos, de acuerdo con las fuentes de donde provenga, de su estructura química y de su grado de digestibilidad. La leche contiene una distribución óptima de los diferentes tipos de grasa que garantizan un consumo equilibrado de las mismas.

En el caso específico de las grasas saturadas, lo más importante es no excederse en su consumo ya que en grandes cantidades puede llegar a ser perjudicial para el organismo. El aumento del colesterol en la sangre y la aparición de enfermedades cardiovasculares no es solo responsabilidad del consumo de grasa saturada, es la suma de eventos multifactoriales donde los hábitos de alimentación y el sedentarismo son los principales responsables.

Mito 5: la leche causa alergia

“La leche no causa alergia por sí misma y no es una respuesta normal. Cuando se habla de que existe alergia a las proteínas lácteas de la leche, es porque existe una respuesta anormal del mecanismo de defensa, lo cual es frecuente en edades tempranas, es decir en niños menores de un año, debido a la inmadurez de su sistema digestivo que exige que la calidad y cantidad de proteínas que consuman se encuentren modificados respecto a lo que se encuentra originalmente en la leche de vaca”, afirma.

Mito 6: el no consumo de leche por la intolerancia a la lactosa

En la actualidad existe la creencia que la leche no es tolerada y produce síntomas no deseados.
Es importante aclarar que los síntomas de intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) son muy inespecíficos, es decir, que pueden ser respuesta a muchas enfermedades o situaciones de tipo gastrointestinal que no necesariamente es la intolerancia a la lactosa.

Por falta de claridad en el diagnóstico, el profesional de la salud puede recomendar retirar su consumo, sin embargo es importante aclarar que la mayoría de la población colombiana tolera la leche de manera normal, salvo en situaciones especiales como personas con deficiencia de la enzima (sustancia que contribuye a la digestión de la lactosa) o en adultos mayores en quienes la producción de esta enzima se encuentra disminuida por la edad.

Adicionalmente, en los productos derivados de la leche que han sido fermentados la lactosa presenta un proceso de predigestión, por lo cual son tolerados mucho mejor que la leche.

Mito 6: el hombre es la única especie que bebe leche en la edad adulta, y además, toma la leche de otras especies

El hombre comenzó a tomar leche de vaca cuando abandonó su vida nómada y empezó a cultivar la tierra para alimentar a sus animales, hace unos 10.000 años. Como ser racional, es la única especie que tiene dominio sobre su cadena alimentaria (selección, producción, conservación), y elige lo que come de acuerdo a lo que necesita. En el caso de la leche, el hombre eligió tomar leche de vaca porque encontró en ella un alimento completo y con beneficios nutricionales para su salud, una elección que se ha mantenido por milenios.

Fuente: FEPALE

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Rosario Perriere

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