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En Villa Paranacito el río superó el nivel de alerta casi imprevistamente

El fenómeno se registra repentinamente y más frecuentemente desde enero. Especialistas y habitantes de la zona sostienen que es un problema que comenzó hace unos años y se profundiza con el paso del tiempo. Las causas obedecerían al cambio en el paradigma productivo de la región.
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En el Delta inferior los niveles acusaron el efecto de las persistentes aguas altas en el estuario. En Villa Paranacito el nivel del río superó el Nivel de Alerta (2,30 m) el 20 y el 21 de marzo, con reducida antelación del aviso. Según el INA se espera que continúen los frecuentes pulsos de crecida en el estuario, con un efecto rápido sobre toda la mitad inferior del Delta.

En diálogo con Jorge Temporetti,  integrante de la filial Delta de Federación Agraria Argentina (FAA), explicó que desde que comenzó el desborde del río Gualeguay que llenó toda la región que va desde la cuenca del Gualeguay hasta Ceibas, el Paranacito desde mediados de enero, corre intentando sacar esa gigantesca masa de agua  pero no termina de hacerlo, entonces cada vez que hay un viento del tipo de sudestada o una marea en el estuario del río de La Plata, provoca que en Villa Paranacito se vuelva a superar repentinamente el alerta y a veces el nivel de evacuación con el agua en la calle.

Según explicó Temporetti , “el aumento en el caudal del río obedece fundamentalmente al cambio en el uso del suelo que ha modificado el consumo del agua de un modo tan drástico, es decir el proceso de reconversión de campos ganaderos a agrícolas, a lo que se suma como si fuera poco, la deforestación”, según el federado “el agua ahora circula sin restricciones, sobre todo en zona de cuchillas, donde se aprecian cárcavas profundas devenidas en arroyos y en consecuencia esto produce un incremento en el caudal del río”.

Así como la falta de consumo de agua de pasturas y árboles genera crecientes excedentes ante lluvias normales o superiores a lo normal, la falta de esa misma cobertura, agrava las sequías, ya que la evaporación es mucho más rápida.

Consultado sobre las consecuencias en la productividad de la zona Temporetti dice que “claramente toda las zonas afectadas no pueden trabajar, sólo lo hacen aquellos que tienen dique, pero lamentablemente muchos de esos diques están construidos cerrando los cauces, y uno de los principales cauces de esa zona es el Paranacito”.

Para dimensionar Temporetti hizo referencia a la crecida del año pasado y los pronósticos que se habían informado oportunamente, lo increíble e inesperado fue que se preveía una altura del Tala de algo más de 4 metros pero superó el doble, alcanzando los 8,5 metros.

¿Acostumbrarse a las inundaciones?

Florentino Ameghino escribió en 1884: "Debería pues plantearse el problema de este modo: establecer los medios para poder dar desagüe en los casos urgentes, a aquellos terrenos anegadizos, expuestos al peligro de una inundación completa durante la época de excesivas lluvias, pero impedir este desagüe en las estaciones de lluvias menos intensas, y sobre todo en regiones expuestas sólo a inundaciones parciales o limitadas y aprovechar las aguas que sobran en tales épocas para fertilizar los campos en estaciones de seca…”

“En general, todos conocemos que la denominada Cuenca del Plata está compuesta por gigantescos ríos, de los cuales el de mayor caudal es el Paraná, hay otros muy importantes, como el Uruguay, el Paraguay, el Bermejo, el Pilcomayo y una interminable lista de cauces menores. Si seguimos su curso, el Paraná en nuestro país y el Uruguay en el nuestro y en países hermanos, son recipiendarios de infinidad de cauces relativamente menores, como el río Gualeguay y el río Negro, de Uruguay. Si imaginamos esas venas como una gran botella, podremos ver que esa botella tiene un cuello: El delta del Paraná. Ya hemos visto como ese “cuello”, también tiene numerosos tapones parciales”, graficó Temporetti.

“Como hemos señalado, el problema de las inundaciones ha sido tratado hace más de un siglo, por Ameghino, que con corrección científica señalaba los dos aspectos del problema hídrico: inundación y sequía. Para los que pregonan como principal responsable al “cambio climático”, hace 180 años ya les respondía Darwin, como señala la frase mencionada”.

Es interesante destacar que cuando Charles Darwin visitó la Argentina fue testigo de uno de esos eventos al que localmente se lo denominó la “Gran Seca” y que se desarrolló entre los años 1827 y 1832, donde se produjo una mortandad masiva de ganado por las prolongadas sequías que asolaron esos años a la región pampeana. Al respecto dice Darwin (1839, p. 156) que “El mínimo de pérdida de ganado, solo en la provincia de Buenos Aires, fue ese año de un millón de cabezas”. Desesperados de sed, las vacas, caballos y animales salvajes fueron concentrándose en las escasas lagunas hasta perecer amontonándose en enormes pilas y quedando allí millares de osamentas” refirió el federado.

Según Temporetti el problema no es entonces si hay o no inundaciones. “Está demostrado por estos científicos y por los registros geológicos que, tanto en la Pampa húmeda como en la cuenca del Plata, las inundaciones son de larga data. El problema es que se ha hecho para seguir los consejos de Ameghino. O si el “modelo productivo” no ha llevado exactamente por el camino opuesto, como lo indican la frecuencia (recurrencia) y nivel, con lluvias comparativamente para nada excepcionales, de las inundaciones”.

“Ponemos énfasis en que se trata de lluvias normales o superiores a lo normal, porque no se trata de lluvias extraordinarias, como ha habido. Es difícil prever que va a ocurrir con semejante cambio de uso del suelo, del mismo modo que es muy difícil predecir si se volviera a padecer la “gran seca” que hemos mencionado” agregó.

“En este ciclo húmedo, las lluvias tuvieron excedentes en la región de Chaco, Corrientes, Norte de Santa Fe, Norte de Entre Ríos y en otros espacios de nuestra pampa. Ello dio lugar, potenciado por todo lo antes descripto, a un fenómeno inédito en los registros, en este caso, de las alturas del Río Paraná: Mientras todo el cauce superior, incluso en Paraguay que hasta mediados de diciembre estuvo muy alto bajó y se mantuvo en niveles normales o apenas superiores a lo normal y el Río de la Plata hacía sus fluctuaciones, afectando nítidamente hasta Zárate, entre los puertos de Santa Fé y Baradero, se mantuvo el río en niveles de alerta/evacuación. Los ríos Salado Santafesino, Carcarañá, Baradero, Gualeguay y varios otros cauces menores, han pasado, producto directo del “cambio de uso del suelo” a tener caudales que afectan severamente el caudal del Paraná. Cauces que en ciclos anteriores no eran considerados por su relativa escasa influencia, ahora son determinantes en incrementar y prolongar la onda de crecida de un río con el caudal del Paraná. Este hecho excepcional obliga a poner en alerta todas la cuencas afectadas por estas alteraciones, ya que en cualquiera de ellas, donde se produzcan lluvias realmente importantes, van a producir nuevas catástrofes, como las ya ocurridas en Lujan, La Plata, Arrecifes, Santa Fe, etc.

“La cuestión hídrica, es un problema de carácter estratégico, que se va a expresar en cada ocasión en que la naturaleza genere excedentes o faltantes de agua”, reflexionó Temporetti.

 

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