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16 de octubre: Día Mundial de la Alimentación

El #DíaMundialdelaAlimentación 2021 estará marcado por segunda vez mientras los países de todo el mundo se enfrentan a los efectos generalizados de la pandemia mundial de COVID-19. El hambre es una problemática que nos atraviesa a nivel mundial que produce daños irreversibles en los niños y niñas que la padecen. ¿Cuáles son las principales cifras a nivel mundial y en Argentina?. 

La acción colectiva en 150 países es lo que hace del Día Mundial de la Alimentación uno de los días más celebrados del calendario de las Naciones Unidas. Cientos de eventos y actividades de divulgación reúnen a gobiernos, empresas, ONG, medios de comunicación y público en general. Promueven la conciencia y la acción en todo el mundo a favor de quienes padecen hambre y de la necesidad de garantizar dietas saludables para todos.

El futuro de la alimentación está en nuestras manos

Un sistema agroalimentario es un término complejo que puede parecer lejano a tu realidad, pero ¿Sabes que nuestras vidas dependen de ellos? Cada vez que comes participas en el sistema. Los alimentos que elegimos y la forma de producirlos, prepararlos, cocinarlos y almacenarlos nos convierten en parte integral y activa del funcionamiento de un sistema agroalimentario.

Un sistema agroalimentario sostenible es aquel en el que se dispone de una variedad de alimentos suficientes, nutritivos e inocuos a un precio asequible para todos, y en el que nadie tiene hambre ni sufre ninguna otra forma de malnutrición. Los estantes están abastecidos en el mercado local o en la tienda de alimentación, pero se desperdician menos alimentos y la cadena de suministro alimentario es más resiliente ante crisis bruscas como los fenómenos meteorológicos extremos, los repuntes de precios o las pandemias, todo mientras se limita, en lugar de empeorar, la degradación medioambiental o el cambio climático. De hecho, los sistemas agroalimentarios sostenibles proporcionan seguridad alimentaria y nutrición para todos, sin comprometer las bases económicas, sociales y medioambientales para las generaciones venideras. Conducen a una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor para todos.

Una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor

¿Por qué debemos preocuparnos?

Los sistemas agroalimentarios emplean a 1 000 millones de personas en todo el mundo, más que cualquier otro sector económico. Además, nuestra forma de producir, consumir y, lamentablemente, desperdiciar alimentos le cobra un precio muy alto a nuestro planeta, ejerciendo una presión innecesaria en los recursos naturales, el medio ambiente y el clima. Con demasiada frecuencia, la producción de alimentos degrada o destruye los hábitats naturales y contribuye a la extinción de especies. Esta ineficiencia nos está costando billones de USD, pero, lo que es más importante de todo, los sistemas agroalimentarios actuales están exponiendo desigualdades e injusticias profundas en nuestra sociedad mundial. Unos 3 000 millones de personas no pueden permitirse dietas saludables, mientras que el sobrepeso y la obesidad continúan aumentando en todo el mundo.

La pandemia de COVID-19 ha subrayado que la necesidad de un cambio de ruta urgente. Ha hecho que sea aún más difícil para los agricultores, (que ya se confrontan con la variabilidad del clima y los fenómenos extremos) vender sus cosechas, mientras que el aumento de la pobreza empuja a un mayor número de residentes de la ciudad a utilizar los bancos de alimentos, y millones de personas necesitan ayuda alimentaria de urgencia. Necesitamos sistemas agroalimentarios sostenibles que sean capaces de alimentar a 10 000 millones de personas en 2050.

¿Y ahora qué?

Existen soluciones. Los gobiernos deben reconvertir las políticas antiguas y adoptar políticas nuevas que fomenten la producción sostenible de alimentos nutritivos asequibles y que promuevan la participación de los agricultores. Dichas políticas deben promover la igualdad y el aprendizaje, impulsar la innovación, estimular los ingresos rurales, ofrecer redes de seguridad a los pequeños agricultores y desarrollar la resiliencia climática. También deben considerar los diversos vínculos existentes entre las áreas que afectan los sistemas alimentarios, incluida la educación, la salud, la energía, la protección social, las finanzas y demás, y hacer que las soluciones encajen. Y deben estar respaldados por un aumento considerable de la inversión responsable y un apoyo enérgico para reducir los impactos medioambientales y sociales negativos en todos los sectores, especialmente el sector privado, la sociedad civil, los investigadores y el ámbito académico.

Nuestras acciones son nuestro futuro

Los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, las organizaciones internacionales y el mundo académico también necesitarán nuestra ayuda. Necesitamos influir en lo que se produce aumentando nuestra demanda de alimentos nutritivos producidos de manera sostenible y, al mismo tiempo, ser más sostenibles en nuestras acciones diarias, ante todo reduciendo la pérdida y el desperdicio de alimentos. También tenemos la responsabilidad de hacer correr la voz, creando conciencia sobre la importancia de un estilo de vida saludable y sostenible. Los esfuerzos para mitigar el cambio climático, la degradación medioambiental y nuestro bienestar dependen todos de ello. Necesitamos activar un movimiento alimentario que abogue por un cambio ambicioso.

¿Qué es un sistema agroalimentario?

Explorar las diversas partes del sistema agroalimentario para desmitificar todo lo que implica la producción de nuestros alimentos y otros productos agrícolas no destinados a la alimentación, y examinar las formas en que nosotros, consumidores, productores, comerciantes, podemos hacer cambios para transformar estos sistemas en otros adaptados al futuro.

Cifras del hambre en Argentina

El hambre es una problemática que nos atraviesa a nivel mundial que produce daños irreversibles en los niños y niñas que la padecen. ¿Cuáles son las principales cifras a nivel mundial y en Argentina?.

Un informe del Banco de Alimentos de Argentina publicado el 21 de julio de 2021,expresa que “el hambre en Argentina, es una problemática que crece exponencialmente. Cuando hablamos de hambre nos referimos al estado general de carencia de alimentos e inseguridad ali­mentaria que afecta a todos los grupos de población. Cabe destacar que hay muchas personas que, si bien no padecen hambre, en el sentido de que padezcan un malestar físico ocasionado por una carencia grave de energía alimentaria, pueden, no obstante, encontrarse en situación de inseguridad alimentaria. Tienen acceso a los alimentos que satisfacen sus necesidades energéticas, pero no la seguridad de que el acceso sea duradero, y pueden verse obligados a reducir la calidad o la cantidad de los alimentos que consumen para sobrevivir. Este nivel moderado en la gravedad de la inseguridad alimentaria puede contribuir a diversas formas de malnutrición y tiene consecuencias graves para la salud y el bienestar”.

A nivel mundial

-más de 820 millones de personas en el mundo padecen hambre en la actualidad.
-cerca de 2 000 millones de personas padecen inseguridad alimentaria moderada o grave en el mundo.
-La cantidad de bebés con bajo peso al nacer es de 20,5 millones (uno de cada siete)
-La cantidad de niños menores de 5 años afectados por el retraso en el crecimiento (baja estatura para la edad) es de 148,9 millones (21,9%)
-Y la cantidad de niños menores de 5 años afectados por emaciación (bajo peso para la estatura)es de 49,5 millones (7,3%)

En Argentina

-el 15,5% de los menores de 18 años sufrieron inseguridad alimentaria severa en el último año.
-Sufrieron hambre por falta de recursos : 2 millones de chicos/as
-4,5 millones de niños y adolescentes de entre 0 y 17 años que viven en hogares en los cuales, por problemas económicos, se redujo la cantidad de alimentos consumidos.
-la inseguridad alimentaria severa (que es sufrida por quienes en un período de 12 meses tuvieron situaciones en las que no pudieron satisfacer sus requerimientos de -alimentos) alcanza al 8,6% de la población de todas las edades.
-la población más afectada por sufrir episodios de hambre es la de quienes tienen entre 13 y 17 años: la inseguridad alimentaria severa llega en ese caso al 18,9%, mientras -que en 2019 era de 14,4%. El índice es de 16,7% entre los chicos de 5 a 12 años (era de 15,1% el año pasado), y de 9,5% en el grupo de niños de 0 a 4 años (en este caso hubo una disminución respecto del 11,9% de 2019). Si se mira en conjunto a la población de 0 a 17 años, el indicador es de 15,5%, mientras que el año pasado había sido de 14%.

Inseguridad alimentaria severa:

– Afecta al 7% (1 de cada 14) de los hogares.
– Afecta a 3 millones de personas.

Inseguridad alimentaria moderada:

– Afecta al 19% (casi 1 de cada 5) de los hogares.
– Afecta a 7,8 millones de personas.

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