Agenda Agricultura

5 de diciembre: Día Mundial del Suelo

El Día Mundial del Suelo (WSD) se celebra anualmente cada 5 de diciembre desde 2014, año en el que la ONU designó esta fecha a propuesta de la FAO un año atrás. Se decidió el 5 de diciembre porque coincidía con el cumpleaños del Rey de Tailandia Bhumibol Adulyadej, querido monarca fallecido en 2016 y uno de los grandes promotores de esta idea. Pero sus orígenes se remontan a 2002 gracias al impulso de la Unión Internacional de Ciencias del Suelo (IUSS), la cual propuso este evento en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo, un foro colaborativo surgido ante la necesidad de compartir experiencias sostenibles para recuperar un suelo que pensábamos era un recurso infinito.

Detener la salinización de los suelos, aumentar su productividad
DIA MUNDIAL DEL SUELO 2021

La salinización es uno de los problemas mundiales más importantes para la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, especialmente en las regiones áridas y semiáridas. El Día Mundial del Suelo 2021 (#DíadelSuelo) y su campaña “Detener la salinización de los suelos, aumentar su productividad” tiene como objetivo crear conciencia sobre la importancia de mantener ecosistemas saludables abordando los desafíos en la gestión del suelo, luchando contra su salinización, y alentando a todas las sociedades a comprometerse a mejorar la salud del suelo.

Presentación, en conferencia virtual, del Mapa mundial de los suelos afectados por salinidad

El Director General de la FAO inaugura el Simposio Mundial sobre los Suelos Afectados por Salinidad (20-22 de octubre de 2021)

El mapa, un proyecto conjunto en el que participan 118 países y cientos de analistas de datos, permite a los expertos determinar dónde se deberían adoptar prácticas de gestión sostenible de los suelos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó el Mapa mundial de los suelos afectados por salinidad, una herramienta fundamental para detener la salinización e impulsar la productividad.

El mapa estima que hay más de 833 millones de hectáreas de suelos afectados por salinidad en todo el mundo, esto es, el 8,7 % del planeta. La mayoría de ellos se pueden encontrar en entornos naturalmente áridos o semiáridos en África, América Latina y Asia. Sin embargo, el mapa también muestra que entre un 20 % y un 50 % de los suelos irrigados en todos los continentes son demasiado salinos, lo que implica que más de 1 500 millones de personas en todo el mundo afrontan importantes desafíos para cultivar alimentos debido a la degradación del suelo.

El mapa, un proyecto conjunto en el que participan 118 países y cientos de analistas de datos, permite a los expertos determinar dónde se deberían adoptar prácticas de gestión sostenible de los suelos a fin de prevenir la salinización y la sodización y gestionar de manera sostenible los suelos afectados por salinidad. El mapa puede orientar a los responsables de la formulación de políticas cuando aborden la adaptación al cambio climático y proyectos de riego.

La madre de todas las criaturas

Si el agua es la fuente de la vida, entonces el suelo es la madre de todas las criaturas. Unos suelos sanos son un requisito indispensable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y constituyen la base de las “cuatro mejoras” de la FAO (una producción, una nutrición, un medio ambiente y una vida mejores), sin dejar a nadie atrás.

Los suelos pueden verse afectados por salinidad de forma muy rápida por varios motivos, como, por ejemplo, la mala gestión del ser humano, la utilización excesiva o inadecuada de fertilizantes, la deforestación, el aumento del nivel del mar, una capa freática poco profunda que afecte a la zona radicular o la intrusión de agua de mar en aguas subterráneas que luego se utilicen para riego. Asimismo, el cambio climático está complicando la situación y hay modelos que parecen indicar que las tierras áridas del mundo se podrían incrementar en hasta un 23 %, sobre todo en países en desarrollo, para finales de siglo.

Los suelos “afectados por salinidad” —un término que describe los suelos salinos, sódicos y salino-sódicos— a consecuencia de la actividad humana son menos fértiles y menos productivos y, por tanto, plantean una amenaza para la lucha mundial contra el hambre y la pobreza. Asimismo, reducen la calidad del agua y la biodiversidad, al tiempo que aumentan la erosión.

El Día Mundial del Suelo se celebra el 5 de diciembre, y este año está dedicado a los suelos afectados por salinidad bajo el lema “Detener la salinización de los suelos, aumentar su productividad”.

¿Sabías que…?

.La salinización del suelo inhabilita hasta 1,5 millones de hectáreas de tierras agrícolas por año

.Se estima que el 8,7 % de los suelos del planeta están afectados por la salinidad.

.La pérdida anual estimada de productividad agrícola por salinización es de 31 millones de dólares.

El INTA elaboró el primer mapa de suelos afectados por sales

La salinización y sodificación son procesos de degradación que amenazan los ecosistemas y la producción agrícola. Por ello, el INTA junto con la FAUBA realizó el primer inventario que determinó el porcentaje de los suelos afectados por sales en la Argentina. Fue realizado en el marco de la Alianza Mundial por el Suelo (GSP) de la FAO y es una herramienta clave para la toma de decisiones y la planificación territorial.

Los suelos afectados por sales (SAS) son salinos y sódicos, se encuentran en todos los continentes y bajo casi todas las condiciones climáticas, pero su distribución es relativamente más extensa en las regiones áridas y semiáridas, en comparación con las regiones húmedas. Ambos son procesos importantes de degradación del suelo que amenazan el ecosistema y se reconocen como uno de los problemas más importantes a escala mundial para la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad en las regiones áridas y semiáridas.

Existen extensas áreas de suelos afectados por sales en todos los continentes, pero su extensión y distribución aún no había sido estudiada en detalle. Por esto, la Alianza Mundial por el Suelo (GSP) de la FAO inició un proyecto para estimar el área de suelos afectados por sales a escala global, en el que se utiliza un enfoque de abajo hacia arriba, donde cada país miembro contribuye con sus mapas.

En ese contexto, cada país produjo sus mapas siguiendo las especificaciones técnicas sugeridas. En el caso de la Argentina, el INTA junto con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), elaboró el Mapa Nacional de Suelos Salinos como contribución al mapa global.

“El Mapeo Digital de Suelos (DSM) es una disciplina relativamente reciente de la Ciencia del Suelo que promueve FAO para la elaboración de mapas globales de variables de suelos”, indicó Darío Rodríguez, investigador del Instituto de Suelos del INTA.

La Argentina es un país extenso que tiene una gran superficie con SAS, distribuidos en ambientes muy diferentes. “El origen de estos suelos es en parte natural y también en parte inducido por diferentes actividades, como la producción agrícola y ganadera, el riego, el manejo forestal, etc.”, indicó Rodríguez y agregó: “Los SAS se encuentran preferentemente en ambientes áridos y semiáridos, ubicados hacia el oeste del territorio. En las zonas de secano existen suelos salinos que muestran con frecuencia eflorescencias salinas y costras y suelos con horizontes B nátricos”.

En las zonas dedicadas a la agricultura intensiva de regadío completo (viñedos, frutas, hortalizas), la salinización secundaria afecta en diferente grado, alrededor del 25 % de la superficie total. La mayor parte de la salinización del suelo es causada por el ascenso capilar de sales desde el agua subterránea.

El mapa indica que de 0-30 centímetros de profundidad hay 770.403 kilómetros cuadrados de suelos salinos, sódicos o salinos-sódicos, lo que representa el 27,6 % de la superficie del país, y de 30-100 centímetros de profundidad hay 1.066.389 kilómetros cuadrados, lo que representa el 38,2 %.

Por otro lado, existen millones de hectáreas de suelos naturales en ambientes húmedos, subhúmedos y semiáridos, la mayoría de ellos con horizontes B nátricos de diferente espesor y también con reacción alcalina en todo el perfil. Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos señaló que se ubican en el sector oriental del país y tres grandes áreas concentran esos suelos: la “Pampa Inundable” en la provincia de Buenos Aires, la “Pampa Interior” ubicada principalmente en las provincias de Buenos Aires y Córdoba y los “Bajos Submeridionales” en el sur del Chaco y Centro-Norte de Santa Fe.

Además, existen suelos agrícolas que sufrieron recientes procesos de salinización/alcalinización debido a alteraciones en el régimen hídrico. “Un proceso atribuido a acciones antrópicas de aumento de las precipitaciones que se ha producido a nivel local en los últimos 30 años elevó el nivel del agua subterránea y contribuye al problema en las áreas de descarga”, comentó Taboada.

Mapa con la distribución de los perfiles de suelos en la Argentina

¿Cómo se realizó?

El Mapa Global de Suelos Afectados por la Sal (GSASmap) es un producto que contiene contribuciones de más de 118 países con 257. 419 ubicaciones que contienen datos de suelos medidos. Más de 350 expertos nacionales participaron en la armonización de sus datos de entrada y métodos para el mapeo de suelos afectados por sal (SAS) y fueron capacitados en los métodos más avanzados para el mapeo digital de suelos.

En la Argentina, los datos del suelo consistieron en muestras de 4645 ubicaciones. La mayoría de los datos se encuentran almacenados en el Sistema de Información de Suelos de INTA (SISINTA) como datos de libre acceso, y 637 ubicaciones muestreadas fueron aportadas por el proyecto MARAS, el proyecto de datos abiertos de Córdoba y otros contribuyentes.

Los perfiles de suelo se analizaron hasta 100 centímetros de profundidad (o hasta una capa restrictiva, como capa freática o roca). El período de recopilación de datos es entre 1958 y 2019, pero predominantemente durante los años sesenta y setenta. Las propiedades del suelo analizadas fueron: profundidad de capa (cm), pH del agua 1: 2.5, conductividad eléctrica en muestras saturadas (dS m-1), capacidad de intercambio catiónico (cmolc kg-1, acetato de amonio 1N a pH 7), catión sodio ( cmolc kg-1) y porcentaje de sodio intercambiable.

“Las covariables ambientales se seleccionaron de acuerdo con el conocimiento de los expertos con respecto a su relevancia para mostrar la distribución espacial de los suelos afectados por la sal”, explicó el especialista.

La topografía también es un gran impulsor de la acumulación de sal, y la Argentina tiene vastas llanuras con pendiente muy baja donde el ciclo del agua está dado principalmente por evaporación y evapotranspiración. Se incluyó el clima que también es un gran impulsor de la salinización del suelo, a través del atlas climático argentino que tiene datos de temperatura media anual, precipitación, evapotranspiración e índice de aridez. Finalmente, también se incluyeron mapas de arcilla, limo y arena como covariables.

 

Mapas con los tipos de suelos afectados por salinidad

Estado de los suelos afectados por las sales

“El mapa SAS de Argentina muestra que los problemas de salinidad están muy extendidos a lo largo del país”, aseguró Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos. “En áreas con riego completo ubicadas en zonas áridas, a nivel regional o local, los problemas de salinidad se manejan (o debieran manejarse) a través de la extensión de la red de drenaje”, subrayó. Y agregó que “a nivel de finca, para reducir o evitar la salinidad, se mejora la eficiencia en la gestión del agua de riego, cambiando o mejorando los sistemas de riego por tecnologías más modernas y eficientes. En menor medida se utilizan enmiendas como el yeso”.

En las regiones húmedas son frecuentes los anegamientos e inundaciones y, a nivel regional, los excesos de agua superficial se canalizan hacia lagunas o arroyos. El drenaje es muy inusual porque existen limitaciones técnicas causadas por la falta de pendiente suficiente para mover el agua subterránea por gravedad, y también restricciones económicas.

En línea con Taboada, “las tecnologías para enfrentar los procesos de salinización a nivel de finca o campo son diversas, diferenciándose en sus objetivos, grado de complejidad, efectividad y persistencia”. En ese sentido, “la mayoría de las tecnologías solo aumentan la producción ganadera aumentando la productividad de la biomasa de los pastos: incluyen siembra de pastos, manejo de pastoreo, revegetación de suelos, etc. En esos casos se establece un nuevo equilibrio hídrico y salino inestable, con el suelo más productivo, pero que debe mantenerse pues las propiedades intrínsecas del suelo no se modifican marcadamente”.

Impactos en las funciones del suelo

Los suelos afectados por sales tienen graves impactos sobre sus funciones, lo cual conduce a una serie de consecuencias, que incluyen disminuciones significativas en la productividad agrícola, la calidad del agua, la biodiversidad del suelo y pérdidas por erosión.

Además, tienen su capacidad disminuida para actuar como amortiguador y filtrar contra los contaminantes. “La degradación de la estructura del suelo y las funciones de los sistemas ecológicos globales, como los ciclos hidrológicos, de nutrientes y biogeoquímico, perjudican la provisión de servicios de los ecosistemas, que son fundamentales para sustentar la vida humana y la biodiversidad”, indicó Taboada.

Asimismo, afirmó que “los suelos afectados por sales reducen tanto la capacidad de los cultivos para absorber agua, como la disponibilidad de micronutrientes y concentran iones que son tóxicos para las plantas y pueden degradar la estructura del suelo”.

Por parte del INTA, participaron en la elaboración del mapa Darío Rodríguez, Guillermo Schulz, Leonardo Tenti y Marcos Angelini del Instituto de Suelos, Raúl Lavado de la FAUBA y Guillermo Olmedo de Bioforest SA, Chile.

“El mapa es una fotografía de precisión, que refleja principalmente la salinización natural de los suelos”, aseguró Lavado. En ese sentido, expresó que “existe la salinización causada en la agricultura bajo riego y otras actividades productivas en secano”. De acuerdo con Lavado, “esta forma de salinización se focaliza en particular en las áreas productivas y allí causa el mayor daño a la producción de alimentos y afecta básicamente a las poblaciones más vulnerables”.

Siguiendo al profesor de la FAUBA, “la velocidad que desarrollo de este problema excede usualmente la velocidad con que se efectúan los reconocimientos”. Por ello, “debe ser un tema de continuo alerta. El mapa es el mejor punto de partida para continuar enfrentando el problema”, puntualizó.

La FAO, a través de estas iniciativas, busca sensibilizar sobre el problema de los suelos afectados por sales y su impacto en la agricultura y el medio ambiente, promover la innovación tecnológica para gestionar y remediar estos suelos, y lograr un mejor conocimiento sobre el estado de conservación y funcionalidad a nivel mundial. De esta forma se busca cómo gestionar mejor la degradación del suelo en su conjunto.

Además, se busca desarrollar políticas e implementar acciones en el campo, basadas en evidencia científica, para incorporar la gestión sostenible del suelo. Restaurar suelos degradados en áreas muy afectadas por sales y promover la gestión sostenible de los suelos afectados por sales.

*La foto de portada fue finalista en el concurso fotográfico Global Symposium on Salt-affected Soils. Fue tomada por Guillermo Schulz.



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