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6 de diciembre: Día Nacional del Gaucho

Gauchos, mateando. Foto: Archivo La Nación
José Hernández, el hombre que realzó la figura del gaucho argentino

Día Nacional del Gaucho: ¿por qué se celebra hoy, 6 de diciembre en Argentina?

Este lunes 6 de diciembre se celebra el Día Nacional del Gaucho en la Argentina, una tradición muy arraigada en el país y que representa la identidad criolla.

El Día Nacional del Gaucho se celebra desde 1993, año en que fue instituido por la Ley N° 24303 sancionada el 15 de diciembre en conmemoración a la fecha de la publicación de “El Gaucho Martín Fierro”, que fue escrito por José Hernández en 1872 en el Gran Hotel Argentino frente a la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo.

Día Nacional del Gaucho: ¿a quién se conoce como gaucho en la Argentina?

Un gaucho es aquel habitante característico de las llanuras y zonas adyacentes, identificado por su condición de hábil jinete y por su vínculo con la proliferación de vacunos en la región, así como por las actividades económicas y culturales derivadas de ella, en especial la del consumo de carne y la utilización del cuero.

Se celebra el Día Nacional del Gaucho por el Martín Fierro

Cabe remarcar que el Martín Fierro es una obra literaria de poesía gauchesca, considerada como la más importante de su género, que contiene un alegato político donde se denuncian los abusos hacia los humildes habitantes del campo, un sector social castigado y marginado.

Martín Fierro es un gaucho que padece la injusticia de las autoridades en el contexto de distintos acontecimientos históricos que transcurrieron finalizando el siglo XIX. En el primer poema escrito en 1872, El gaucho Martín Fierro, conocido como “La ida”, sufre el reclutamiento forzoso al ejército del que luego escapa huyendo más allá de la frontera dentro del territorio indígena.

La obra cuenta la historia de un gaucho de la región pampeana al que la injusticia social del contexto histórico lo vuelve un gaucho matrero (fuera de la ley). Narra el carácter independiente, heroico y sacrificado del gaucho.

José Hernández y el Gaucho Martín Fierro

Hoy se celebra el “Día Nacional del Gaucho”, en recuerdo de la primera edición de El Gaucho Martín Fierro, que alcanzó un alto nivel de ventas en librerías y pulperías; el éxito de ventas obligó a que el autor escribiera una segunda parte.

Tal vez no haya otro símbolo más representativo de la Argentina que la figura del gaucho. Y ese símbolo, con el que nos asocia el mundo entero, se lo debemos a José Hernández, autor de El gaucho Martín Fierro.

Se publicó por primera vez el 6 de diciembre de 1872, motivo por el cual, desde 1993, conmemoramos el “Día Nacional del Gaucho”.

José Hernández nació en noviembre de 1834, hijo de Isabelita Pueyrredón y de Rafael Hernández Plata. Asistió a la escuela poco más de dos años y, a pesar de que esa fue toda su educación formal, se destacó en el aula y fue reconocido por sus profesores como un alumno de gran capacidad.

Al morir su madre, don Rafael se hizo cargo del niño y lo llevó a Sierra de los Padres a trabajar a una estancia. Allí, el joven Hernández conoció las actividades camperas y descubrió al gaucho, hombre rudo con costumbres particulares que llevaba adelante su vida de una manera tan diferente a la de la gente de la ciudad.

Luego de cumplir veinte años, José comenzó a interesarse en los temas políticos: los vaivenes del país lo convirtieron primero en un fogoso dirigente y, cuando la situación se desbordaba, en un bravo soldado. Participó en varios combates. Fue urquicista y luego se sumó al bando de López Jordán, enemigo de Urquiza.

Junto con la actividad política, también ejerció el periodismo. Perteneció al partido autonomista de Adolfo Alsina. Obtuvo una banca de diputado y, más adelante, de senador. Su rival de toda la vida fue Sarmiento, con quien Hernández sostuvo intensos debates. Entre ellos, por la defensa del gaucho, a quien consideraba sometido al poder de los terratenientes y postergado de cualquier beneficio que recibiera el resto de la población.

Durante aquellos combates políticos sufrió el destierro en Brasil. Regresó en forma clandestina a Buenos Aires para visitar a su esposa Carolina González del Solar y a sus hijos. Vivió en el hotel Argentino, frente a la Plaza de Mayo. Allí escribió gran parte del célebre El gaucho Martín Fierro, publicado en diciembre de 1872.

El éxito fue notable, a pesar de que sus lectores pertenecían a la clase humilde y el poema no era visto como aceptable en los círculos literarios. Pero la popularidad andaba por otros carriles: en el plazo de seis años se imprimieron once ediciones con un total de cuarenta y ocho mil ejemplares. “En los almacenes y pulperías se reunía el gauchaje a la espera del mozo leído que les recitara las coplas, o del memorioso que ya sabía tal o cual pasaje del relato”, cuenta Horacio Zorraquín Becú en su libro Tiempo y vida de José Hernández.

La historia de Martín Fierro tenía su punto final cuando el gaucho, huyendo de la justicia, se internaba en la pampa para unirse a los indios, junto con su compañero de andanzas, el sargento Cruz. Muchos entusiastas lectores le preguntaban a Hernández si Martín Fierro volvería de aquel viaje. Las ventas y el reclamo lo empujaron a escribir la segunda parte: La vuelta de Martín Fierro, publicada en 1879. Una vez más, los lectores respondieron.

Además de del aspecto comercial (que le permitió al autor comprarse una quinta en el entonces pueblo -hoy barrio- de Belgrano), la importancia del Martín Fierro radica en la valoración que hizo Hernández del hombre de campo. En aquellos años, podían distinguirse dos figuras del “gaucho” en el imaginario. Una era la del paisano norteño que actuó heroicamente junto con Güemes y San Martín, orgulloso combatiente en la Guerra de Independencia. Pero la otra figura, la que primó, fue la del gaucho pampeano, como sinónimo de vago, solitario, que luchaba contra el indio sin esperar recompensa alguna y que luego se alejaba de la civilización.

Hernández, desde la voz de Martín Fierro, le mostró al mundo cómo era la vida del hombre de campo, su amor por la libertad, por su tierra, su hombría, su coraje. Pudo, a través de sus versos, derribar las connotaciones negativas que tenía el término “gaucho”, demostrando que los paisanos no sólo no eran holgazanes, sino que su trabajo contribuiría a la riqueza del país.

El tiempo lo convirtió en clásico de la literatura gauchesca. El 29 de noviembre 1919, el escritor español Miguel de Unamuno, fascinado por la obra de José Hernández, escribió en La Nación: “Es una hermosura, una soberana hermosura, lo más fresco y aún hondamente poético que conozco de la América española”.

El Martín Fierro publicado aquel lejano 6 de diciembre es el libro de autor argentino más vendido de todos los tiempos. Y el más traducido, también.

Por Daniel Balmaceda / La Nación

 

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