Agricultura Destacada

Crecería 46% la superficie con girasol en Entre Ríos

La provincia de Entre Ríos inició un nuevo ciclo en la producción de girasol.

La intención de siembra se posicionaría alrededor de 11.000 ha, lo cual representaría una variación interanual del 46 %, es decir un incremento de 5.100 ha, estimó el Sistema de Información Agrícola de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.

Es importante recordar que en la campaña 2007/08 el área cultivada de girasol en la provincia alcanzó su valor máximo de los últimos 20 años con un total de 72.695 ha.

Posteriormente, el desánimo ocasionado por las perdidas de rendimiento debido al ataque de las palomas junto con una caída en el precio, generó una progresiva reducción del área. El análisis de la última década muestra que la superficie no superó las 10.000 ha.

 

El actual pronóstico de un evento “La Niña”, es un escenario climático que el girasol puede afrontar con mayor facilidad que el maíz o la soja, si se observa en el corto plazo, en el ciclo 2020/21 el cultivo alcanzó muy buenos rendimientos, ya que la mayoría de los lotes oscilaron entre 2.500 y 3.200 kg/ha.

Cultivo de Girasol, Dpto. Paraná. Gentileza: Ing. Agr. Celso Schonfeld.

 

Reservas de humedad “adecuadas”

Las reservas de humedad se mantienen en valores adecuados en la mayor parte de la provincia. “Lo que hemos comentado respecto de la distribución de las precipitaciones de septiembre se nota en el deterioro de las reservas sobre el noroeste provincial. Posiblemente sobre el sur de la provincia haya zonas con reservas más elevadas pero en general el patrón de humedad que domina la provincia puede considerarse favorables para el desarrollo de los cultivos. Por otra parte quebrar la persistencia del ambiente húmedo, puede impactar positivamente sobre la sanidad de los cultivos”, indicó el SIBER.

“A lo largo del año, la volatilidad pluvial ha sido una de las características principales. Si hacemos un rápido resumen, hacia mediados de diciembre 20, la influencia del fenómeno La Niña declinó sustancialmente y las lluvias ingresaron en una importante etapa de recuperación que duró hasta finales de enero. Para febrero, la estabilidad generada por la dinámica de escala regional, condicionó fuertemente el desarrollo de sistemas precipitantes en gran parte de las áreas agrícolas del país, panorama que no se modificó hasta mediados de marzo. Luego sobrevino un otoño húmedo para gran parte de la región pampeana”, dijo la Institución.

“Para finales del trimestre frío gran parte de las áreas que avanzaron con las siembras de los principales granos de invierno, comenzaban a dar señales de aumento de la demanda. En muchos de estos sectores, principalmente en el núcleo triguero tributario de Rosario, la demanda fue cubierta con las lluvias de los primeros diez días de septiembre, rectificando el paso hídrico de los cultivos de invierno, posicionándolos de buena manera de cara al período de floración. El retroceso en la oferta de agua de esta última parte de septiembre, no debe leerse en forma negativa. La actividad regional no presenta condiciones conducentes que anticipen la llegada de un patrón seco preocupante” indicaron.

DIOS EN LA TIERRA

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