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Desarrollan el primer equipo de Entre Ríos que pasteuriza y envasa leche

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a desarrollar en Concepción del Uruguay el primer equipo de Entre Ríos que pasteuriza y envasa la leche, informaron desde la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) de esa ciudad.
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El equipo permitirá producir 100 litros de leche pasteurizada en un turno de producción de algo más de 6 horas, precisó el INTA.

El equipo que desarrolló la delegación entrerriana del INTA apunta esencialmente a dar respuesta a los pequeños productores que en la actualidad no logran pasteurizar su producción.

Si bien el Código Alimentario Argentino (CAA) prohíbe la venta de leche no pasteurizada para consumo desde el año 1963, el INTA indicó que este sector representa alrededor de 15% del mercado nacional.

De cara a esta situación, el INTA diseñó este equipo que envasa leche fluida y la pasteuriza, garantizando las condiciones óptimas de inocuidad para su comercialización directa en Entre Ríos.

Entre los beneficios de esta producción, el INTA destacó que “se reduce a menos de 20 kilómetros el recorrido de la leche desde el lugar de ordeñe al consumidor”; el productor “gana un 400% más, y el consumidor paga un 40% menos”.

Los productores de la Feria Franca Municipal de Concepción del Uruguay serán los adoptantes directos de la tecnología, “formalizando la producción láctea regional”.

El proyecto -que tiene financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para su armado e implementación- fue desarrollado por la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Concepción del Uruguay, el INTA, la Mesa de Promoción al desarrollo del Autoabastecimiento Local (Prodeal) y el Centro de investigaciones para la agricultura familiar (Cipaf).

Sobre el proyecto

El proyecto, con fuerte impacto productivo y social, fue presentado por la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad, en conjunto con el INTA Local y el CIPAF (Centro de investigaciones para para la agricultura familiar de INTA) y fue elegido dentro de los diez del país para financiar su armado y los gastos de implementación asociados. La financiación será dada por el Ministerio Desarrollo Social de la Nación.

Si bien el Código Alimentario Argentino prohíbe la venta de leche no pasteurizada para consumo desde 1963, estudios del sector indican que es una práctica registrada en todas las cuencas lácteas del país y estiman que el 15 % del mercado nacional de leche pertenece al sector informal, categoría que comprende a los circuitos cortos de producción y consumo de leche fluida sin pasteurizar.

Frente a esta problemática, la Secretaría de Desarrollo Social en conjunto a INTA y el área de bromatología municipal, presentó un proyecto para desarrollar un equipo que envasa leche fluida y la pasteuriza, garantizando las condiciones óptimas de inocuidad para su comercialización directa en nuestra zona. La novedad del sistema se alinea en respuesta a una demanda social de primera necesidad como es el acceso de leche.

El equipo permite acortar la cadena de producción, promover el consumo de producción local. Su impacto productivo y social del equipo comprende desde los productores locales de la Feria Franca Municipal, que serán los adoptantes directos de la tecnología, hasta los consumidores de leche. Como innovación brinda la posibilidad de formalizar la producción láctea regional y asegurar la alimentación saludable.

La propuesta presentada por la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Concepción del Uruguay, se sustenta mediante un diagnóstico del año 2016 de la Mesa de Promoción al desarrollo del Autoabastecimiento Local (Mesa ProDeAL).

Manual de funcionamiento

El sistema está compuesto por tres módulos –de ensachetado, pasteurizado y enfriado, respectivamente–, conectados por cuatro canastos que contienen las bolsas de polietileno preformadas con el objetivo de facilitar su manipulación durante el proceso.

El procedimiento requiere el trabajo de una persona y consiste en dosificar la leche cruda en las bolsas de polietileno, a través de la puesta en funcionamiento de una bomba que dosifica un litro desde el tanque hasta el envase. Los envases son inmediatamente sellados, tratados a 63 °C durante 30 minutos en un pasteurizador batch.

Luego, se colocan en un batch de 40 litros de agua a 16 °C durante cinco minutos para bajar la temperatura a 30 °C y, finalmente, son enfriados durante 25 minutos más en otro batch de iguales condiciones que el primero, pero con el agregado de 8,5 kilos de hielo. A continuación, se conservan en la heladera a la temperatura de referencia (8 °C) indicada por el CAA.

El tamaño de los módulos (ancho, largo y alto) y su interfase (acciones necesarias asociadas con el uso) están diseñados para ubicarse en una mesada convencional de una sala de procesamiento de alimentos.

En el diseño, también se tuvo en cuenta que sea de fácil limpieza y, bajo esta premisa, la única parte que está en contacto directo con la leche es la unidad utilizada para el llenado del sachet. “Este último aspecto repercute en una relación muy baja entre litros de leches procesados y efluentes generados (1/0.1 litros)”, valoró Raquel Ariza, investigadora de la carrera de Diseño Industrial de la UBA.

El sistema está diseñado para poder construirse en talleres especializados en el rubro alimenticio/lácteo, con materiales y mano de obra local, y uso de partes estándar, a fin de disminuir los costos de fabricación y logística y de facilitar las reparaciones en el lugar.

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