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El cooperativismo es la economía al servicio del hombre, no al revés

Columna sobre cooperativismo por Pedro Aguer.
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El cooperativismo es un movimiento económico social, que propone la organización de la solidaridad de manera pacífica, respetando la libertad individual, con equidad en la distribución de lo logrado, con igualdad en las posibilidades, mediante la ayuda mutua.

Nuestro país es regido por la Ley Nacional 20337 y por leyes que indican la adhesión de las provincias a la ley mencionada.

Existen leyes que refieren a la educación cooperativa.

Desde lo legal los carriles están trazados con la necesaria claridad como para que el Estado defienda las organizaciones de este carácter y fomente la doctrina de la cooperación garantizando su funcionamiento, lo que es materia constitucional, siendo en ello la provincia de Entre Ríos pionera al respecto. También es pionera de la acción cooperativa como lo demuestran las colonias dirigidas por Alejo Peyret, las colonias judías, la creación en Paraná de la primera cooperativa de Latinoamérica y el Caribe, la Panadería del Pueblo, descubierta por Ricardo Bazán, y la primera cooperativa agraria argentina, de Lucienvillle, en Basavilbaso.

En en el orden Nacional la primera ley que refiere al cooperativismo es , nada más y nada menos, la 1420, de Educación Común.

Legislar sobre educación cooperativa tiene su pionero en el Dr. Carlos Perette, cuando fue Diputado Provincial. Ley que se reemplazó por una ampliatoria que propone la enseñanza del cooperativismo en todas las asignaturas que se presten para ello.

Dicho esto, insistimos en señalar que aquí cabe aquello de “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”.

Para crear una cooperativa basta que un grupo de personas decida asociarse para resolver un problema o enfrentar situaciones de crisi, poniendo objetivos en acuerdo de proceder libre, voluntaria y democráticamente.

Es muy importante tener presente esta cuestión fundamental para evitar distorsiones y transgresiones, de consecuencias imprevisibles, de difícil reparación.

Cuando las cooperativas se mantienen dentro de sus principios doctrinarios y de su estructura legalmente constituída y sustentable, avanzan en su derrotero de esencialidad jurídica, en la procura del bienestar de los asociados y de la comunidad a la que pertenecen y así resolver los problemas de la exclusión social, como fuentes de trabajo que son.

La cultura del trabajo y la producción no progresa con divisiones vanas sino con la voluntad dirigida a promover la unidad social.

El cooperativismo nació en brazos de la igualdad y la democracia, con un fuerte compromiso educador hacia la paz.

Actuar en contrario es atentar en franca disolución de la armonía imprescindible para construir la economía al servicio del hombre y no al revés.

por Pedro Aguer

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