Opinión

El día internacional del cooperativismo

Por Herminio Enrique Ludi

El día internacional del cooperativismo se celebra el primer Sábado del mes de Julio de cada año, y no otro. Es inconcebible que aún hoy, a 169 años del nacimiento de esa gran causa popular y progresista, o, para mayor aclaración, a 118 (años) de haber sido declarada esa fecha para que los cooperativistas hagan la recordación de tan magno acontecimiento, hayan dirigentes y/o periodistas, que no tengan totalmente claro ese vital asunto.En 1844, en Rochdale (Inglaterra), ciudad vecina a Mánchester, hubieron 28 tejedores (27 hombres y una mujer) que, aturdidos por la pobreza, crearon lo que dieron en llamar “El Viejo Almacén”, habiéndole dado la noble forma cooperativa, para así, mancomunadamente, abrirse paso entre las tinieblas que los envolvían. Y luego, ya en 1895, cuando estaba constituida la ACI (Alianza Cooperativa Internacional) un argentino de apellido Boreaux, propuso (al 1° Sábado del mes de Julio), como fecha para el acontecimiento, que ojalá no desfallezca nunca.


Nos expresamos así, es decir que no desfallezca nunca, porque en los últimos tiempos, parece dársele mayor importancia a encuentros para el aprendizaje cooperativista (con lo que estamos totalmente de acuerdo) y nos olvidamos hasta de los carteles y discursos convincentes, que nos digan que ese DÍA, se está festejando el movimiento rochdaliano. Una cuestión que trajo al mundo la solución práctica y solidaria para todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que desean que sus semejantes no padezcan ninguna clase de penuria, ninguna carencia. Eso es lo que tenemos que inculcarles a los nuevos cooperativistas, para que ellos sepan que, sin el acompañamiento del resto de los seres humanos, la vida se hará cada día más pesada, más difícil. Por supuesto, que, como “nadie nació sabiendo”, es sumamente útil aprender (o enseñar) cómo se practica la cooperación, cuáles son los pasos a dar para que esas entidades funcionen normalmente. Pero, por eso, no nos podemos dar el lujo de olvidarnos de nuestros principios, de nuestra ideología humana, de nuestros antepasados. Pues, como dice un acertado adagio, “quien no quiere hablar del pasado, es porque él no lo tuvo.”
Tampoco debemos privarnos de hacer, con la vehemencia necesaria, los planteos o reclamos que los gobernantes tienen que recibir para que corrijan errores (o conductas) con las que desvirtúan la esencia del movimiento solidario. Hay quienes sostienen – dentro del cooperativismo – que debemos ser cautelosos en las críticas, para que los gobernantes no se enojen con nosotros. Y aquí nos preguntamos…¿No es, acaso, el cooperativismo una acción plenamente democrática? ¿O Los que mandan son tan absolutistas, que no se avienen a recibir, con beneplácito, los reclamos de sus gobernados? ¿Qué esperamos, que desde el poder omnímodo- por ejemplo – sigan desvirtuando al cooperativismo con el invento de cooperativas de trabajo, que no son tales y a las que ayudan, mientras que a las auténticas, también de trabajo, no les dan ni la hora, según lo han denunciado sanos dirigentes de éstas últimas? ¿Por qué tanto miedo, acaso la constitución no nos da el irrenunciable derecho a reclamar, siempre respetuosamente, todo lo que élla, inteligentemente, nos otorga?
Sin embargo, tenemos que reconocer que es cierto aquello de que en un rodeo grande, hay ganado malo, y también están los buenos. Verbigracia: En Entre Ríos, tenemos un funcionario en el área cooperativa y mutual, que se rompe el alma trabajando por el sector solidario, y que escucha, con atención, los reclamos que se le formulan. No lo iba a nombrar, pero nobleza obliga: se trata del presidente del IPCYMER, el doctor Ricardo Etchemendi; hombre de la democracia que no se altera si los cooperativistas, le plantean alguna disidencia. ¿Por qué tantas vueltas para decirles a los del gobierno, lo que a ellos mismos tiene que servirles para que no cometan crasos errores que perjudican – como en este caso – a una noble forma de trabajar en comunidad, donde la democracia y la solidaridad deben resaltar como ejemplos de vida que ayudan a la armonía y a la paz social? ¿Por otra parte, ¿por qué tanta censura a los discursos? ¿No saben que hablando las personas se entienden y se sacan las conclusiones, que en cada problema son buscadas por las mayorías?
Las dictaduras que hemos sufrido en distintos períodos de nuestra institucionalidad, parecieran haber dejado esas secuelas que tanto daño nos hacen. ¿O será que se quiere cambiar la historia, para acompañar a un gobierno nada democrático y personalista, que pretende hacer creer a los imbéciles, que en nuestra querida argentina, todo comenzó en el 2003, año en el que iniciaron sus mandatos tan reprochables?
¡No, el ideario de la cooperación comenzó en Rochdal, en 1844. y nada ni nadie podrá, ni siquiera intentar cambiar su historia. Lo mismo afirmamos, con contundencia, que las cooperativas se forman desde abajo para arriba, con una sólida base societaria, y no por decretos gubernamentales que terminan en amontonamientos de gentes deseosas de trabajar, porque lo necesitan dada la desocupación que los acosa! La cooperación es democracia, es diálogo permanente y es, además – y por eso mismo – ayuda mutua, comprensión dentro de un contexto de honestidad y de solidaridad!

Para “MUNDO RURAL”. Jueves 11 de 2013. HERMINIO ENRIQUE LUDI.



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