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General Martín Miguel de Güemes “Héroe Nacional”: “Morir por la Patria es gloria”

El 2 de Agosto de 2006 se declara al General Martín Miguel de Güemes “Héroe Nacional”. Celebramos los 201 de su paso a la inmortalidad.

El 2 de Agosto de 2006 se sancionó la Ley Nº 26.125 que declara al General Martín Miguel de Güemes “Héroe Nacional”.

Esta Ley era necesaria para destacar la importancia que tuvo su participación junto a los Generales José de San Martín y Manuel Belgrano, para la independencia Argentina y Americana.

La Ley Nacional 27.258 establece como feriado nacional el 17 de junio de cada año en conmemoración del Paso a la Inmortalidad del Héroe Nacional Gral. Martín Miguel de Güemes. Esta Ley significa que en todo el territorio nacional se debe honrar al prócer, cada 17 de junio.

Biografía

El 8 de febrero de 1785 nace en la ciudad de Salta, Martín Miguel Juan de Mata Güemes. Son sus padres el hidalgo español don Gabriel de Güemes Montero Tesorero de Real Hacienda en la Intendencia de Salta del Tucumán y doña María Magdalena de Goyechea y la Corte, descendiente de Francisco de Argañaraz y Murguía, fundador de la ciudad de San Salvador de Jujuy.

Hasta 1798 alterna sus días entre la ciudad, donde cursó los estudios primarios, y las estancias de su madre “El Bordo” y “El Paraíso”, situadas a 50 kilómetros de Salta, donde aprendió y practicó las tareas propias del criollo gaucho.

El 13 de febrero de 1799 se incorporó como cadete a una compañía destinada en Salta, del 3er. Batallón del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires. Hasta 1805 también auxilió a su padre en la Tesorería de la Real Hacienda y es alumno del doctor Manuel Antonio Castro, fundador más tarde de la Academia de Jurisprudencia de Buenos Aires.

A fines de 1805 es trasladado a Buenos Aires, actuando contra los invasores ingleses. El 9 de abril de 1807 el Jefe del Regimiento fijo le encomienda, que al frente de ocho hombres evitara el contrabando que se efectuaba en el Río de la Plata entre Buenos Aires y Montevideo, con motivo de la invasión Inglesa.

El 12 de Agosto de 1806, el Justine, nave de los invasores ingleses quedó varado en la costa y es abordado por la Caballería al mando del cadete Don Martín Miguel de Güemes, logrando la rendición y toma de prisioneros.

En 1807, también participó Güemes en la defensa de Montevideo durante la segunda invasión inglesa.

El 13 de enero de 1809, estando ya en Salta, Güemes es ascendido a subteniente por su intervención en 1807, defendiendo la capital del Virreinato.

En 1810 es ascendido a capitán por su eficaz actuación en la Quebrada de Humahuaca, evitando la comunicación de los realistas del Alto Perú con los de Córdoba. El 7 de noviembre del mismo año tiene una participación directa y decisiva en el triunfo de Suipacha.

En 1811 auxilia a Juan Martín de Pueyrredón a trasladar por el Baritú y por Orán los caudales de la Casa de la Moneda de Potosí, a efectos de que no caigan en manos de los realistas triunfantes en la Batalla de Huaqui. Güemes es designado teniente Coronel y jefe de Vanguardia.

En 1812 Belgrano lo envía a Santiago del Estero primero, y a Buenos Aires, después, razón por la que no participa en las victorias de Salta y Tucumán ni en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.

En 1814 llega a Tucumán con el Gral. San Martín, quien le nombra Comandante de avanzada del Río Pasaje al frente de milicias salteñas, con las cuales comienza la guerra de recursos o guerra gaucha. Tras su primer triunfo es ascendido a teniente coronel de ejército a pedido del Gral. San Martín.

El 30 de septiembre de 1814, Martín Miguel de Güemes es designado Coronel graduado del Ejército.

El 14 de abril de 1815, derrota con sus milicias a una avanzada de Pezuela en la Quebrada de Humahuaca, en el “Puesto del Marqués”.

El 06 de mayo de 1815 es elegido por el Cabildo de Salta gobernador de la provincia, que desde 1814 integran solamente las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y sus respectivos distritos de campaña. Jujuy lo reconoció recién en septiembre.

El 10 de Julio de 1815 contrajo enlace con doña Carmen Puch, salteña de 18 años. Tuvieron 3 hijos: Martín, Luis e Ignacio.

El 22 de marzo de 1816 firma el Pacto de los Cerrillos con el Jefe del Ejército Auxiliar del Alto Perú general José Rondeau, quien después de ser derrotado en Sipe Sipe había invadido Salta, disconforme con Güemes. Rondeau se retira de Salta con su ejército, rectificandose de lo que dijo e hizo contra Güemes.

El 15 de junio de 1816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón encomienda a Güemes “la defensa de las provincias» y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú, enviado a Tucumán para su reorganización. A partir de este momento las milicias gauchas dejan de cumplir un rol auxiliar y pasan a desempeñar la labor de un ejército en operaciones continuas. Aunque en agosto de 1816 Manuel Belgrano es designado Jefe del Ejército Auxiliar radicado en Tucumán, quedando teóricamente Güemes con sus milicias como jefe de la vanguardia.

En 1817, Martín Miguel de Güemes fue designado Coronel Mayor de los ejércitos de la Patria.

Güemes vence al mariscal José de la Serna, que invadió Salta con 5.500 hombres, afirmando que llegaría a Buenos Aires. A fines del mismo año rechazó al jefe de la vanguardia española general Pedro Antonio Olañeta.

En 1819 contiene en Jujuy al general José Canterac.

En junio de 1820 venció a los 6.500 hombres que comandaba el general Juan Ramírez Orozco. Con esta última invasión finalizan las intenciones de los españoles de llegar a Buenos Aires para recrear el Virreinato del Río de la Plata. Al no recibir dinero ni auxilios suficientes para los gastos de la guerra, Güemes impuso a los salto-jujeños contribuciones obligatorias, motivando el disgusto de los pudientes. También prohibió el comercio con el Alto Perú dado que éste beneficiaba a las fuerzas invasoras, formándose la oposición política de la “Patria nueva”.

El 8 de junio de 1820 el Gral. San Martín lo designa General en Jefe del Ejército de Observación, encomendándole la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú.

El Gral. Güemes se dedica a organizar la Expedición destinada a liberar al Alto Perú y auxiliar a San Martín. Las provincias argentinas lo reconocen como jefe del Ejército de Observación pero no envían la ayuda que les solicita en dinero, caballos, vacunos, vestuarios, alimento y útiles de guerra.

Desde febrero hasta junio de 1821, se encontraba rodeado de enemigos: el gobernador de Tucumán Bernabé Aráoz impide que Santiago del Estero lo ayude y se niega a remitirle las armas y municiones que dejó el Ejército Auxiliar.

En mayo de 1821. Durante su gobierno, el Gral. Güemes tuvo que enfrentar a la oposición política de la Patria nueva, que querían la pronta pacificación para poder comerciar libremente.

En mayo de 1821 la “Patria Nueva” organiza un complot en el Cabildo y deponen al Gobernador Güemes, quien se hallaba en esos momentos en Tucumán. Al regresar, rápidamente controla la situación y asume nuevamente.

En junio de 1821 el ejército realista invadió Salta, y el día 07 en las calles de la ciudad emboscaron al Gral. Güemes que fue herido. Agonizando 10 días en los montes del este y falleció el 17 de Junio en la Quebrada de la Horqueta, rodeado de sus gauchos, auxiliado por su médico y por el sacerdote Fernández.

Sus últimas palabras fueron para ordenar al Coronel Jorge Enrique Vidt de que continúe la guerra, hasta expulsar a los españoles.

Ideas Políticas de Güemes

Las ideas políticas de Güemes que guiaron su accionar como Gobernador de Salta no pueden reducirse solamente a ser un brillante militar y estratega. Por más que su estrategia esté dirigida a guerrear incansablemente por la libertad de su patria chica (el ex virreinato del Río de la Plata) y de su patria grande (la América Española), sostener que esa fue solamente su meta y objetivo sería minimizar su acción y su pensamiento.

Existe en él una labor interna, una política ciudadana, que en los momentos que le tocan vivir no alcanzan todavía, los horizontes de su América toda. Existe en Güemes una preocupación social insistente que lo lleva a ser un verdadero reformador de los conceptos tradicionales y que le atrajeron el odio de una porción de la ciudadanía.

Palpita en el salteño la necesidad de relacionarse con todos los hermanos de América y con sus hermanos más directos, hasta el punto de condenar como traidores a los hombres que no quieren ni trabajan por la unidad Sudamericana. Toda su obra política sobrepasa, en su conjunto, lo estrictamente militar para encontrar en él al verdadero hombre consustanciado con su pueblo.

El fuego interno de Güemes no deja de ser la “libertad de la Patria Chica y de la Patria Grande”, pero no deja de bregar por la felicidad de sus súbditos, respetando las leyes y las autoridades en cualquier ocasión, en la convicción profunda de ser ante todo y sobre todo un Gobernante.

Nos encontramos así, con un Güemes, hombre político, al que las necesidades del momento llevaron a empuñar las armas para defender los derechos que surgían de las nuevas naciones.

Brilla en Güemes la convicción que la tarea política tiene su justificación en el servicio por el cual el gobernante se pone a disposición de su pueblo para ayudarlo a conquistar su propio bienestar, pues para eso se lo invistió de autoridad. Y este sentimiento de servicio no puede desconocer los derechos fundamentales de la persona humana en relación al Bien Común general.

El pensamiento político de Güemes responde a una idea seria y con fundamentos doctrinales, basados en los principios de la dignidad de la persona humana, del bienestar de su pueblo, entendido como pueblo americano, y del bien universal. Para esto su concepción humana de la vida, comenzando por sí mismo. Por esto su preocupación social orientada a aliviar la pobreza ajena. Allí vemos su insistencia ante sus hermanos de la Patria Chica y de su patria Grande para conseguir una unidad auténtica a través de un Congreso con la participación de todos los pueblos americanos. Para eso los conceptos vertidos en los mensajes a todos los pueblos del continente enrostrándoles su indolencia frente a las necesidades de los hermanos de América.

“Nunca he deseado ser vano, sino bueno, un soldado de la Patria y un ciudadano honrado”. Este es el Güemes auténtico en todos los sentidos.

He aquí el hombre Güemes, defensor de los derechos de su Patria y servidor de su comunidad ciudadana. El defensor de los humildes, el antecesor del Estatuto del Peón (creado por el Gral. Perón) a través de su Fuero Gaucho. El socorro de madres y viudas pobres, de sus huérfanos que perdían sus padres en la Guerra Gaucha. El profundo humanista que nunca mandó a fusilar a nadie.

Este es el Güemes Gobernador, el PADRE DE LOS POBRES.

DIOS EN LA TIERRA

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