Dios en la Tierra

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles

2 de Agosto de 2020.18° Domingo del Tiempo Ordinario. Compartimos el audio con la reflexión del P.Alfredo Nicola.
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Libro de Isaías
55,1-3.

Así habla el Señor:
¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos,
y el que no tenga dinero, venga también!
Coman gratuitamente su ración de trigo,
y sin pagar, tomen vino y leche.
¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta
y sus ganancias, en algo que no sacia?
Háganme caso, y comerán buena comida,
se deleitarán con sabrosos manjares.
Presten atención y vengan a mí ,
escuchen bien y vivirán.
Yo haré con ustedes una alianza eterna,
obra de mi inquebrantable amor a David.

Salmo 145 (144),
8 – 9. 15 – 16. 17 – 18.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.

Los ojos de todos esperan en ti,
y tú les das la comida a su tiempo;
abres tu mano y colmas de favores
a todos los vivientes.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad.

Carta de san Pablo a los Romanos
8, 35. 37 – 39.

Hermanos:
¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo ? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?
Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria , gracias a aquel que nos amó.
Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Evangelio según san Mateo
14, 13 – 21.

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas . Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.
Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”.
Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos “.
Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados “.
“Tráiganmelos aquí”, les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Propósitos

Comer y saciarse. Podríamos hacer dos cosas: dar de comer, alimentar a alguien que está pasando mal. Mirar alrededor y descubrir el que tenga alguna necesidad. Pero también hay hambre de Dios y es el que realmente sacia el corazón hambriento… podríamos regalar una Biblia, alimento verdadero o un texto bíblico cada día a alguien, alimento que sacia… ¡a sembrar!
¡Amén y adelante!

P. Alfredo Nicola
(Argentina)

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica

Nuestra Señora de los Ángeles es una advocación mariana originaria de España que llegó a América en el período de la Conquista y fue declarada Patrona de Costa Rica por el Congreso de la República en 1824.

Fue ratificada como Patrona en los años 1924 y 2002 por el mismo Congreso; y en 1926 se le concedió la Coronación Pontificia.

En 2016 se celebra el 380 aniversario del hallazgo de esta imagen mariana en la ciudad costarricense de Cartago.

La imagen es pequeña y está hecha de roca volcánica, grafito y jade. Su color es negro y por ello a la Virgen se le llama cariñosamente “La Negrita”.

Fue en un lugar llamado “Puebla de los Pardos”, donde luego se construiría precisamente la Basílica de Cartago, donde según la tradición, el 2 de agosto de 1635 una mujer de nombre Juana Pereira vio sobre una roca una imagen de María con el Niño Jesús en brazos.

Se cuenta que la mujer trasladó la imagen a varios lugares, incluyendo una parroquia de la zona a pedido de un sacerdote, sin embargo la imagen solía desaparecer y volvía a aparecer sobre la roca de la primera aparición. Entonces, el pueblo se dio cuenta que el deseo de la Madre de Dios era que se construyera un templo en aquel lugar.

Primero se construyó allí una ermita y luego la Basílica. Y muy pronto se empezó a difundir entre la población la veneración a la santa imagen a quien se le llamaba Nuestra Señora de los Ángeles, por haberse aparecido el día en que la Iglesia celebra a la Virgen de este nombre.

Desde finales del siglo XIX miles de personas realizan una peregrinación anual llevando la imagen desde la Basílica de los Ángeles hasta la Catedral Nuestra Señora del Carmen, donde permanece hasta inicio de septiembre, cuando es devuelta a la basílica con una nueva romería.

En una carta enviada a los católicos en Costa Rica por la clausura del Año Jubilar del 2011 en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, el Papa Benedicto XVI afirmó que esta devoción mariana es un signo sagrado de la religión cristiana y la fe en Latinoamérica.

Según informó Radio Vaticana, el Papa recordó que “existen innumerables signos sagrados capaces de difundir la religión cristiana sobre la tierra y de acrecentar la devoción de los fieles”, y entre estos testimonios “está también la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles conservada en la Basílica de Cartago”.

Además de esta ciudad de Costa Rica, existen otras basílicas en el mundo dedicadas a esta advocación mariana, especialmente en Italia donde se encuentran tres. La más importante está ubicada en la ciudad de Asís, donde San Francisco recibió su vocación en el año 1208.

En el 1216, en una visión, San Francisco le pidió al Señor, que se encontraba junto a la Virgen sus ángeles, que le concediese una indulgencia a cuantos visitasen la Iglesia dedicada a la Virgen bajo la advocación de María de los Ángeles.

El Señor aceptó y le ordenó que se dirigiese a Perusa, para obtener del Papa el favor deseado. Esta indulgencia conocida como “la indulgencia de la Porciúncula” o “el Perdón de Asís”, fue aprobada por el Papa Honorio III.

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