Dios en la Tierra

Hoy es la fiesta de San Lorenzo, diácono mártir

10 Agosto. El santoral recuerda a San Lorenzo, Diácono y Mártir,  al Beato Francisco Drzewiecki y a Santa Asteria de Bérgamo.
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Carta II de San Pablo a los Corintios 9,6-10.

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.
Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.
Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras.
Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente.
El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.

Salmo 112(111),1-2.5-6.7-8.9.

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.

No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.

Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.

Evangelio según San Juan 12,24-26.

Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.

Amén

Hoy es la fiesta de San Lorenzo, diácono mártir

“La Iglesia de Roma nos invita hoy a celebrar el triunfo de San Lorenzo, que superó las amenazas y seducciones del mundo, venciendo así la persecución diabólica”, dijo de él San Agustín.

San Lorenzo (c.225-258) era uno de los siete diáconos “regionarios” de Roma, es decir, tenía a su cargo una de las regiones o cuarteles de la ciudad, asistiendo al Papa, obispo de Roma. Lorenzo fue muy cercano al Papa de aquel entonces, San Sixto II, quien murió martirizado por los soldados del emperador después de ser detenido mientras celebraba Misa en un cementerio de la ciudad eterna.

La antigua tradición cuenta que San Lorenzo, al ver que iban a matar al Pontífice, le dijo: “Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?” y el Santo Padre le respondió: “Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás”.

Inmediatamente después de lo sucedido a San Sixto II, Lorenzo, viendo que moriría pronto, recogió todos los bienes de la Iglesia de los que disponía en ese momento, los vendió y repartió el dinero entre los más necesitados.

La autoridad imperial encargada de la administración de la ciudad tomó noticia de ello y llamó a San Lorenzo para que le entregue lo que tenía y, con ello, costear una de las campañas militares del Emperador. El Santo le pidió tres días de plazo para reunir los bienes.

Al cumplirse el tiempo, el diácono juntó a un grupo de gente muy pobre, entre lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con las limosnas. Se presentó ante la autoridad y lo desafió diciéndole que ellos eran los tesoros más preciados de la Iglesia de Cristo.

Por esta acción, Lorenzo fue condenado a muerte. La orden era que muriese lenta y dolorosamente sobre una parrilla de hierro encendida, por haber desafiado el poder del Emperador. El testimonio sobre su martirio da cuenta del esplendor de su rostro ante la muerte, y se dice que podía sentirse un aroma agradable en medio de la cruel escena. Cuenta el mismo relato que San Lorenzo pidió que le diesen la vuelta sobre la parrilla y pudiese quedar así completamente quemado. Esto sucedió el 10 de agosto del año 258.

El martirio de San Lorenzo significó un crecimiento del número de bautizados y un golpe muy fuerte para los enemigos de la Iglesia. Por el testimonio de Lorenzo, muchos paganos abrazaron el cristianismo.

La devoción a este gran santo se ha expandido por todo el mundo y muchos pueblos y ciudades hoy llevan su nombre. En Roma, la Basílica de San Lorenzo es considerada la quinta en importancia.

Como un dato anecdótico, el club de fútbol favorito del Papa Francisco lleva el nombre del diácono mártir: el Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Dicho nombre fue puesto por uno de los fundadores de la institución, el salesiano P. Lorenzo Massa.

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