Dios en la Tierra

Hoy recordamos a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, santo de la Providencia

7 de agosto de 2022 19° Durante el Año . Cada 7 de agosto la Iglesia Católica celebra a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. Reflexión del Padre Alfredo Nicola.

“En el oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le encontramos personalmente”, solía decir este noble hombre, conocido también como el “santo de la Providencia”.

Espiritualidad contra frivolidad

Cayetano de Thiene fue un presbítero italiano, fundador de la Orden de Clérigos Regulares, cuyos miembros se hacen llamar teatinos. Nació en Vicenza (Italia) el 1 de octubre de 1480, y murió en Nápoles el 7 de agosto de 1547. Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo, en 1504, el doble doctorado en derecho civil y canónico.

Acabados sus estudios, Cayetano se mudó a Roma, donde lo nombraron protonotario apostólico del Papa Julio II. Estando al servicio del Papa, llegó a participar del V Concilio de Letrán. Cuando el Pontífice murió en 1513, Cayetano dejó la vida cortesana y empezó a prepararse para el sacerdocio. Fue ordenado unos años después, cumplidos los 35.

Por ese entonces funda el “Oratorio del Amor Divino” (1516), institución muy similar a otros oratorios -compuestos de clérigos y seglares-, surgida como respuesta a la frivolidad en la que habían caído muchos miembros de la Iglesia.

Reformador del clero

En 1518, Cayetano retornó a Vicenza, su pueblo natal. Al morir su madre, se dedicó de lleno a la fundación y dirección de hospitales para tratar enfermos incurables -mayormente de sífilis- en Verona, Vicenza y Venecia.

En 1524, fundó en Roma la Orden de los Teatinos (o Clérigos Regulares) junto con el obispo Juan Pedro Caraffa (1476-1559), quien más tarde sería elegido Papa con el nombre de Pablo IV. Los Clérigos Regulares Teatinos buscaban la renovación de la Iglesia en general, pero de manera especial la del clero; también se propusieron renovar la predicación de la doctrina, el cuidado de los enfermos y la restauración del uso frecuente de los sacramentos.

Cayetano, después de ser torturado durante el saqueo de Roma en 1527, es trasladado a Venecia, desde donde se dedicó a la dirección de su Orden. En 1533, fue enviado a Nápoles, donde moriría años más tarde. Fue durante este periodo que Cayetano -a fuerza de alentar la devoción al Santísimo Sacramento, la asistencia a los pobres y enfermos, y la renovación del clero regular- marcaría para siempre al pueblo napolitano, despertando el cariño y la devoción que hasta hoy le profesa.

Reforma sin ruptura

San Cayetano fue un hombre de un ardor e inquietud apostólica muy grandes. Ya desde los años en Venecia expresaba: “No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al banquete celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza”.

Siendo contemporáneo de Lutero y habiendo tomado noticia de los peligros de la “Reforma”, no perdió oportunidad para incentivar y hacer florecer una auténtica renovación de la vida y costumbres al interior de la Iglesia, sin necesidad de quebrar su unidad. Por eso, apoyó siempre iniciativas muy interesantes y novedosas.

Venecia y San Jerónimo Emiliani

Una de esas iniciativas fue la que llevó a cabo durante el tiempo que pasó en Venecia, cuando apoyó a Jerónimo Emiliani -en ese momento miembro del Oratorio del Amor Divino- a fundar otra orden de clérigos regulares: la Orden de los Padres Somascos. Emiliani trabajaba en el llamado Hospital de los Incurables y era un noble veneciano que, después de una juventud aventurera, decidió, en 1531, dedicarse a los pobres y huérfanos como laico. San Jerónimo Emiliani fue canonizado en 1767 y posteriormente declarado Patrón universal de los huérfanos y de la juventud abandonada.

Nápoles y el Beato Juan Marinoni

Durante los años en Nápoles, San Cayetano organizó y fundó más hospicios para ancianos y hospitales. Y no solo eso: junto al Beato Juan Marinoni creó los “Montes de Piedad”, una organización de beneficencia para auxiliar económicamente a los más pobres y combatir a los usureros de la época. Esa beneficencia habría de convertirse en lo que hoy es el Banco de Nápoles.

Al final de sus días y estando muy enfermo, San Cayetano no dejó de dar testimonio de la intensa piedad que lo movía. Los médicos, considerando sus dolencias, le recomendaron que ponga un colchón sobre su cama de tablas, a lo que el Santo respondió: “Mi Salvador murió en la cruz; dejadme, pues, morir también sobre un madero”.

San Cayetano en América: la Argentina

El Papa Francisco profesa un cariño especial por él, al igual que el pueblo argentino. En el mensaje del Papa a los fieles de San Cayetano del año 2013, Francisco propuso al santo como modelo de lo que debe ser una “cultura del encuentro”, es decir, una cultura en la que nos encontramos con Jesús de manera personal para generar ese “encuentro” con los otros, “en el que reconocemos que hay alguien más que yo, que necesita más que yo… eso es salir al encuentro de los más necesitados”; tal y como hizo San Cayetano.

En Argentina, el más famoso templo en honor a este Santo se encuentra en el barrio porteño de Liniers (Buenos Aires). Es un lugar de peregrinación para sus devotos. Allí los fieles, cada año, le piden al Santo que no falte el “pan y trabajo”, y agradecen su intercesión.

8 datos sobre San Cayetano, patrono del pan y del trabajo muy querido por el Papa Francisco

El 7 de agosto la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San Cayetano de Thiene, sacerdote italiano que fundó la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, y que es conocido por sus devotos como el patrono del pan y del trabajo.

San Cayetano, que trabajó por la unidad de la Iglesia y los pobres, es un santo muy querido por el Papa Francisco y por todos los católicos argentinos, que cada año peregrinan al Santuario dedicado en su honor en el barrio de Liniers, en Buenos Aires, para celebrar su fiesta litúrgica e invocar su protección.

 

A continuación, te compartimos 8 datos que quizás no sabías sobre la vida de San Cayetano:

1. Fundó su Orden inspirado en los 12 apóstoles

San Cayetano fundó la Orden de Clérigos Regulares o Teatinos en 1524, junto a Bonifacio de Colle, Pablo Consiglieri y Juan Pedro Carafa, que después sería el Papa San Pablo IV.

El santo se propuso renovar al clero en su vida apostólica, espiritual y en la prédica de la doctrina, tomando como modelo la vida de los doce apóstoles de Cristo.

2. Celebró su primera Misa tras 3 meses de preparación

El santo tenía un profundo amor y respeto por la Santa Misa, y cuando fue ordenado sacerdote se preparó durante tres meses para celebrar la Eucaristía por primera vez.

Luego de celebrar Misa, San Cayetano quedó sobrecogido por el don tan maravilloso del que decía no considerarse digno.

3. Promovió la comunión frecuente

Su gran amor por la Eucaristía lo llevó a establecer en su pueblo la bendición con el Santísimo Sacramento y a promover la Comunión frecuente de los feligreses.

“No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al Banquete Celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza”, escribió.

4. Impulsó una reforma en la Iglesia Católica

La crisis que vivió la Iglesia en la época de Lutero motivó a San Cayetano a impulsar un verdadero cambio de vida y costumbres dentro de la Iglesia Católica, pero sin dividirla.

Cuando muchos querían atacar y criticar a la Iglesia, San Cayetano les decía: “Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo”.

5. Confió en la Providencia en tiempos de hambre

Los miembros de su orden solían repartir todos sus bienes entre los más pobres, al punto que muchas veces se quedaban sin comer.

Un día, San Cayetano se acercó hasta el altar y dio unos pequeños golpes a la puerta del Sagrario, donde estaban las Hostias consagradas, y con mucha confianza le dijo al Señor: “Jesús amado, te recuerdo que no tenemos hoy nada para comer”.

Luego de un momento, unos arrieros llegaron hasta el lugar junto con mulas que portaban alimentos, pero no quisieron decir de dónde habían sido enviadas.

6. Eligió morir sobre un madero como Cristo

Cuando San Cayetano se enfermó gravemente, los médicos aconsejaron que colocara en su cama, hecha de tablas, un colchón de lana. Pero el santo se negó diciendo: “Mi salvador murió en la Cruz; dejadme pues morir también sobre un madero”.

San Cayetano falleció el 7 de agosto de 1547 y sus reliquias se encuentran en la Iglesia de San Paolo Maggiore, en Nápoles (Italia).

7. Fue canonizado junto a tres santos famosos

San Cayetano fue canonizado el 12 de abril de 1671 junto a Santa Rosa de Lima, la primera santa de América; San Luis Beltrán, evangelizador en Colombia; y San Francisco de Borja.

8. Su fiesta litúrgica es signo de solidaridad

San Cayetano es muy querido en Argentina. Por eso, desde 1970, miles de devotos celebran su fiesta en el Santuario de Liniers, Buenos Aires. Ese día, los peregrinos suelen cambiar las tradicionales velas y flores que adornan la iglesia por alimentos y ropa, para que sean distribuidos en las regiones más necesitadas del país.

El Papa Francisco, cuando era Arzobispo de Buenos Aires, presidió la Misa central de la fiesta litúrgica de San Cayetano durante varios años.

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