Dios en la Tierra

Hoy se celebra a San Josemaría Escrivá, “el santo de lo ordinario”

26 de junio de 2022. XIII Durante el año. Reflexión del Padre Alfredo Nicola.

Primer Libro de los Reyes
19, 16 – 21.

El Señor dijo a Elías: “A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.
Al que escape de la espada de Jazael, lo hará morir Jehú; al que escape de la espada de Jehú, lo hará morir Eliseo.
Pero yo preservaré en Israel un resto de siete mil hombres: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal y todas las bocas que no lo besaron”.
Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Elías le respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?”
Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio

Salmo 16 (15)

Protégeme, Dios mío,
porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor:
“Señor, tú eres mi bien,
no hay nada superior a ti”.
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte!
Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré.
Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la Muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha.

Carta de San Pablo a los Gálatas
5, 1. 13 – 18.

Hermanos:
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales” háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.
Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros.
Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne.
Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren.
Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.

Evangelio según San Lucas
9, 51 – 62.

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”.
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!”.
Jesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”.
Y dijo a otro: ” Sígueme “. El respondió: “Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”.
Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”.
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos”.
Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.___

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios

Propósitos

Cómo seguir al Señor en el día a día? ¿Qué implica ese seguimiento? Escuchar el llamado y responder a su invitación se da en la oración concreta. Hay que dar pasos, lo peor es quedarse estancado. ¡A dar pasos concretos en tu camino de fe!
¡Amén y adelante!

P. Alfredo Nicola
(Argentina)

Hoy se celebra a San Josemaría Escrivá, “el santo de lo ordinario”

Cada 26 de junio, la Iglesia Católica celebra a San Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español, fundador del Opus Dei. Hoy se cumplen 47 años desde que partió al encuentro de Dios.

“Dios no te arranca de tu ambiente, no te remueve del mundo, ni de tu estado, ni de tus ambiciones humanas nobles, ni de tu trabajo profesional… pero, ahí, ¡te quiere santo!”. Estas palabras de San Josemaría resumen muy bien buena parte de la inspiración que recibió de Dios para mover los corazones de muchos, y convocarlos a santificar el mundo actual. Por eso, no son pocos los que lo llaman “el santo de lo ordinario”, y lo hacen, no de manera peyorativa sino todo lo contrario; lo señalan así porque San Josemaría entendió a la perfección de qué se trata la vida del cristiano hoy: hay que hacer de lo ordinario algo extraordinario.

Tras las huellas de Cristo

San Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro, Huesca (España) en 1902, en el seno de una familia profundamente cristiana. Desde joven, le tocó conocer lo que es el sufrimiento: sus tres hermanas menores murieron siendo aún pequeñas, el negocio de su padre quebró y la familia tuvo que dejar su tierra para mudarse a Logroño.

Cierto día, Josemaría vio sobre la nieve las huellas de unos pies descalzos. De solo pensar en quién podría haberlas dejado, se le congeló hasta el alma. Sin embargo, cuando se enteró de que eran las pisadas de un religioso, su apreciación del hecho cambió completamente. Esas huellas -piensa- han sido dejadas por alguien extraordinario, que hace cosas igualmente extraordinarias. Lo que ha visto en el suelo lo transporta a un plano distinto: intuye que Dios quizás le enviaba un mensaje, que quizás quería algo de él.

Poco a poco, su mente se fue aclarando, hasta que pensó que Cristo le pedía que siga sus pasos de cerca, como sacerdote.

Un buen muchacho, como muchos otros

Josemaría se caracterizó por su carácter generoso y alegre, mientras que su sencillez y serenidad lo hicieron muy querido entre sus compañeros de estudio. Mostraba esmero en la piedad, la disciplina y el estudio; y se convirtió en un buen referente para quienes lo rodearon. Luego vendrían los días de la formación en el seminario.

La ordenación sacerdotal llegó para él un 28 de marzo de 1925. Años más tarde, con permiso de su obispo, se trasladaría a Madrid para obtener el doctorado en derecho. Desatada la Guerra Civil española, se vio obligado a interrumpir sus estudios; los que solo podría concluir acabado el conflicto. Acabado el Derecho, a ese doctorado le sumó otro en teología, esta vez, fuera de España, en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma.

Definición del camino propio

El 2 de octubre de 1928, según sus propias palabras, Dios le hizo “ver” lo que quería de él: llevar el mensaje del llamado universal a la santidad por todo el mundo. Lo que el Espíritu de Dios había suscitado en el corazón lo mueve a formar una comunidad, una familia en el seno de la Iglesia: el Opus Dei; cuyo propósito radica en promover la santificación entre sus miembros en medio de la vida ordinaria, en particular a través del trabajo. San Josemaría define con estas palabras lo que debe ser el Opus Dei: “Una movilización de cristianos que supieran sacrificarse gustosos por los demás, que hicieran divinos los caminos humanos de la tierra, todos, santificando cualquier trabajo noble, cualquier trabajo limpio”.

Cristo ha de volver a los claustros universitarios

En 1933 el santo concibe la idea de generar una academia universitaria de raíz católica. Josemaría entiende que esto es imperioso, ya que el mundo de la cultura y la ciencia son ámbitos decisivos para la evangelización de toda sociedad. Lamentablemente, el estallido de la guerra civil en 1936 desató una persecución religiosa que obligó al santo a refugiarse en diversos lugares de España, hasta que pudo asentarse en Burgos.

Acabada la guerra en 1939, San Josemaría retorna a Madrid para terminar los estudios de doctorado en derecho civil en la Universidad Central. Su fama de hombre espiritual lo llevó a dirigir ejercicios espirituales a pedido de obispos y superiores religiosos. En 1946, se traslada a Roma y obtiene de la Santa Sede la aprobación definitiva de su más importante obra, el Opus Dei.

Al paso de la renovación de la Iglesia

En los años sesentas sigue con atención el Concilio Vaticano II, estableciendo lazos apostólicos con muchos padres conciliares y abriendo nuevas puertas para hacer crecer al Opus Dei y difundir su mensaje. El crecimiento de la familia espiritual lo obliga a dedicarle todos sus esfuerzos. Viaja por diversos países de Europa y América con el objetivo de impulsar y consolidar el trabajo apostólico de “la Obra”.

“Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo”, afirmaba, con ánimo inacabable, San Josemaría.

El “santo de lo cotidiano” partió a la Casa del Padre el 26 de junio de 1975 a consecuencia de un paro cardíaco. Murió asistido por la gracias debidas y a los pies de un cuadro de la Santísima Virgen de Guadalupe. Fue canonizado por San Juan Pablo II en el año 2002.

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