Dios en la Tierra

Hoy se celebra la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Domingo 19 de junio de 2022. Cuerpo y Sangre de Cristo. Reflexión del Padre Alfredo Nicola.

El jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad la Iglesia celebra la Solemnidad del Corpus Christi. En muchos países, por razones pastorales, la fecha se traslada al domingo consecutivo.

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como también es conocida esta celebración, tiene su origen en un milagro eucarístico del s. XIII. En ella, la Iglesia Católica tributa a la Eucaristía -presencia real de Cristo- culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. En consecuencia, la procesión del Cuerpo y Sangre de Cristo que se realiza después de la Misa principal del día es la más importante de todas las procesiones.

Origen de la celebración del Corpus Christi

A mediados del siglo XIII, Pedro de Praga, sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, realizó una peregrinación a la ciudad de Roma para pedir, sobre la tumba de San Pedro, una gracia especial. A su retorno a Bolsena, mientras celebraba la Santa Misa en la Cripta de Santa Cristina, se percató de que había un rastro de sangre sobre el corporal (paño litúrgico de color blanco que se coloca sobre el altar) cuya fuente era la forma u hostia consagrada que tenía en sus manos.

La noticia llegó rápidamente a oídos del Papa Urbano IV, quien se encontraba cerca de la Cripta, en Orvieto. Pronto el Pontífice mandó que el corporal sea llevado a su presencia. Una vez que lo tuvo frente a sí, lo contempló maravillado.

El Papa entendió que se trataba de un milagro auténtico, con un mensaje claro: los fieles han de fortalecer su fe y amor a la Eucaristía. Entonces, publica la bula “Transiturus”, en la que quedó establecida la celebración del Corpus Christi para la Iglesia universal todos los jueves después del domingo de la Santísima Trinidad.

Participación de Santo Tomás de Aquino

El Papa, además, encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación del oficio litúrgico propio del día y la composición de himnos para la Misa. Por su belleza y profundidad, dos de esas composiciones han quedado asociadas para siempre al Corpus Christi: Los Himnos Tantum Ergo y el Lauda Sion Salvatorem.

Posteriormente, el Papa Clemente V, durante el Concilio general de Viena (1311), confirmó la importancia de la celebración del Corpus Christi y publicó un nuevo decreto pontificio, en el que la bula de Urbano IV estuvo incorporada. Luego, el Papa Juan XXII (1316-1334) instó a la observancia de la fecha.

Libro de Génesis
14, 18 – 20.

En aquellos días: Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abrám, diciendo:
¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!.
Y Abrám le dio el diezmo de todo.

Salmo 110 (109), 1 – 4

Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec.

Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies.

El Señor extenderá el poder de tu cetro:
¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!.

Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora.

El Señor lo ha jurado y no se retractará:
Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec.

Primera Carta de San Pablo a los Corintios
1 Cor 11, 23-26

Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía». Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Evangelio según San Lucas
9, 11 – 17.

Jesús les habló del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto». Él les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente». Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta». Y ellos hicieron sentar a todos. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios

Propósitos

Saciarse de palabras de bondad, de gozo al compartir lo que uno es con el otro… compartir momentos, riqueza interior, comulgar con alguien, salir al encuentro del prójimo. ¿Quién me llama a comulgar? ¡A saciarse del amor de Dios!
¡Amén y adelante!

P. Alfredo Nicola
(Argentina)

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