Dios en la Tierra

Segundo Domingo de Adviento

Este segundo domingo de Adviento compartimos la reflexión del Padre Alfredo Nicola.

Lecturas del día:

Primera Lectura
Baruc 5:1-9
1
Jerusalén, quítate tu ropa de duelo y aflición, y vístete para siempre el esplendor de la gloria que viene de Dios.
2
Envuélvete en el manto de la justicia que procede de Dios, pon en tu cabeza la diadema de gloria del Eterno.
3
Porque Dios mostrará tu esplendor a todo lo que hay bajo el cielo.
4
Pues tu nombre se llamará de parte de Dios para siempre: «Paz de la Justicia» y «Gloria de la Piedad».
5
Levántate, Jerusalén, sube a la altura, tiende tu vista hacia Oriente y ve a tus hijos reunidos desde oriente a occidente, a la voz del Santo, alegres del recuerdo de Dios.
6
Salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve traídos con gloria, como un trono real.
7
Porque ha ordenado Dios que sean rebajados todo monte elevado y los collados eternos, y comados los valles hasta allanar la tierra, para que Israel marche en seguro bajo la gloria de Dios.
8
Y hasta las selvas y todo árbol aromático darán sombra a Israel por orden de Dios.
9
Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con la misericordia y la justicia que vienen de él. Copia de la carta que envió Jeremías a los que iban a ser llevados cautivos a Babilonia por el rey de los babilonios, para comunicarles lo que Dios le había ordenado.
Salmo Responsorial
Salmo 126:1-6
1
Canción de las subidas. Cuando Yahveh hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos;
2
entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahveh con éstos!
3
¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros Yahveh, el gozo nos colmaba!
4
¡Haz volver, Yahveh, a nuestros cautivos como torrentes en el Négueb!
5
Los que siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.
6
Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas.
Segunda Lectura
Filipenses 1:4-6, 8-11
4
rogando siempre y en todas mis oraciones con alegría por todos vosotros
5
a causa de la colaboración que habéis prestado al Evangelio, desde el primer día hasta hoy;
6
firmemente convencido de que, quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús.
8
Pues testigo me es Dios de cuánto os quiero a todos vosotros en el corazón de Cristo Jesús.
9
Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento,
10
con que podáis aquilatar los mejor para ser puros y sin tacha para el Día de Cristo,
11
llenos de los frutos de justicia que vienen por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
Evangelio
Lucas 3:1-6
1
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene;
2
en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
3
Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados,
4
como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas;
5
todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos.
6
Y todos verán la salvación de Dios.

Propósitos

En Adviento hay que cambiar la ropa de duelo por virtudes que tenemos que atesorar. La conversión tiene que hacer algo concreto y diario. ¿Qué tengo que preparar para el Señor? ¿Qué tengo que allanar en mi vida concreta? ¡A ponerse las pilas!
¡Amén y adelante!
¡Buena semana!

P. Alfredo Nicola
(Argentina)

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