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Acción cooperativa

Columna sobre cooperativismo por Pedro Aguer.
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Muchas veces decimos cooperativismo y recibimos como respuesta que no es tiempo de utopías. Suele asociarse en falsa conceptualización un idealismo irrealizable y a los cooperativistas como personas que viven en las nubes.

Es claro, el individualismo con sus espejismos triunfalistas induce al error. Por cierto, los hechos del presente fueron sueños en el pasado, así como muchos de lo que hoy soñamos será realidad en el futuro.

Los Pioneros de Rochdale seguramente no imaginaron la revolución que estaban forjando en la precariedad de su almacén, pues sólo compraban al por mayor lo que se distribuían entre ellos, abaratando el costo de lo que necesitaban consumir.

De esta ecuación práctica surgió un movimiento que se expandió en toda la superficie del planeta. Incorporaron a la gestión comercial principios éticos que fortalecieron la acción. Desde entonces, 1844, viene transitando el tiempo una nueva manera de entender la administración de la economía.

De la verticalidad del dueño patrón pasó a la horizontalidad del dueño asociado. La frialdad del número de acciones fue sustituida por la responsabilidad de las personas. En la acción cooperativa quedó demostrado que la economía puede administrarse democrática, igualitaria y equitativamente.

En las asambleas se eligen las autoridades y se toman las decisiones importantes, y mediante el debate se clarifica el andar de la empresa. La educación y la formación cooperativista de los asociados aporta la dosis necesaria de la proyección interna y su relación con la comunidad. En la empresa cooperativa, en sus realizaciones, se prioriza el ser sobre las mezquindades desmedidas del tener poniendo el lucro como fin en sí mismo. Todo esto, como se puede apreciar, implica compromiso permanente, lo que no da lugar al delirio.

En conclusión, nada de esto es producto de la generación espontánea sino el resultado de hacer concretamente lo que se planifica, obligando a una ética irrenunciable, que contiene la espiritualidad que inspira a quién hace de la solidaridad una forma de vida no un espejismo.

por Pedro Aguer

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