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Descubrimos la tesis de una mujer pionera de las ciencias botánicas

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En el Día Internacional de la Mujer , rescatamos  una tesis de 1919 sobre Leguminosas bonaerenses, escrita por la doctora Ana Manganaro, pionera de las ciencias botánicas en momentos en que el mundo científico se reservaba a los hombres.

El 19 de mayo de 1882 el Teatro Argentino se colmó de asistentes pero no era un espectáculo musical: Casi tres mil hombres y mujeres fueron testigos de un homenaje al naturalista inglés Charles Darwin que había fallecido hacía exactamente un mes. Organizado por el Círculo Médico Argentino, el propio Domingo Faustino Sarmiento fue uno de los oradores y expresó:

¿Por qué no habremos de asociarnos a los que en el resto del mundo tributan homenaje a la memoria de Darwin, si todavía están frescos los rastros que marcan su paso por nuestro territorio, y es uno de nuestros propios sabios?“.

Eran años de una firme creencia en que el valor de la ciencia y el desarrollo de un país joven iban de la mano. En el siglo XIX la ciencia se proclamaba vencedora de un mundo que podía ser dominado por el bien de la humanidad. Los investigadores eran un instrumento ejemplar y se hacían famosas las exploraciones al desierto patagónico de Ramón Lista, Francisco Pascasio Moreno o Carlos Germán Burmeister.

Pero de los asistentes al teatro esa noche pocas debían ser mujeres y las que sí lo eran no estaban ligadas a la ciencia.

Para la población femenina los altos estudios estuvieron vedados durante muchos años e incluso se llegó a plantear la idea de una inferioridad intelectual inherente a su naturaleza. Para que cambien ese pensamiento, hoy tan anacrónico como creer que el sol puede girar alrededor de la tierra, se necesitó de pioneras que se hicieran un espacio propio en el campo de la investigación científica. Por ejemplo, nuestra biblioteca cuenta con una tesis de 1919 sobre Leguminosas bonaerenses, escrita por la doctora Ana Manganaro y presentada en su momento ante la Facultad Nacional de La Plata.

Junto con otros nombres como Juana G. Dickmannn o Lía Acevedo (también botánicas) fueron abriendo el camino para otras mujeres en las ciencias de la tierra. Si bien Manganaro falleció prematuramente en 1921 como para poder ver sus propios aportes al género, la puerta comenzaba abrirse y su trabajo permitió trazar un camino. Por ejemplo, en la Facultad de Agronomía de la UBA las mujeres comenzaron a ingresar en 1920, un año después de la presentación de esta tesis. Si bien su relación no es directa, se puede verse un umbral que comenzaba a hacerse posible.

A casi cien años de la presentación del trabajo de Manganaro y en el Día Internacional de la Mujer, el acceso a este material como tantos otros de autores de distintas áreas del conocimiento científico-académico está disponible en el Ministerio de Agroindustria para estudiantes y público en general.

Fuente : Ministerio de Agroindustria de la Nación

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